¿Puede considerarse la tibieza un pecado? El libro del Apocalipsis nos dice: “Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca”. (Ap. 3, 15-16).
Por otra parte, en la Sagrada Escritura, en concreto en el Antiguo Testamento, encontramos el juicio del rey Salomón (1 Re. 3, 16ss); la decisión de partir al niño en dos es presentada como una decisión sabia para averiguar de quién era verdaderamente el niño. Sin embargo, en algunas ocasiones, y de forma malintencionada —quizás por ser hombres y mujeres tibios— se ha llegado a usar el ejemplo del juicio de Salomón como un reparto equitativo: “ni para ti, ni para mí; lo parto en dos y así todos contentos”. La realidad es que Salomón no era tibio. Nosotros manipulamos ese ejemplo, llevados por nuestra tibieza, intentando así caer bien a todo el mundo. Es el mal entendimiento de lo que supone la equidad.
Otro ejemplo de la Sagrada Escritura está puesto en palabras del propio Jesús: “Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt. 6, 24). Es claro que Jesús nos indica que nuestro corazón, nuestra vida, todo nuestro pensar, existir y actuar debe ser para gloria de Dios.
Y, por concluir con ejemplos de la Sagrada Escritura, será el apóstol Santiago quien en su carta nos escriba: “No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus caminos” (Stg. 1, 7-8).
Con todo, podemos intuir que la Biblia nos invita a no dejarnos llevar por la tibieza, a buscar y ser firmes en la convicción sobre lo que nos pide y quiere Dios, en cada momento y en cada circunstancia de la vida. En eso se basa la fe: en una confianza plena y total en Dios.
No obstante, el Catecismo de la Iglesia Católica también nos indica: “(…) La tibieza es una vacilación o negligencia en responder al amor divino; puede implicar la negación a entregarse al movimiento de la caridad. La acedia o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino. El odio a Dios tiene su origen en el orgullo; se opone al amor de Dios cuya bondad niega y lo maldice porque condena el pecado e inflige penas.” (Cat. 2094).
Verdaderamente, la tibieza es un pecado. Nos aleja de ser hombres y mujeres de convicciones firmes y valientes, sabiendo y dando testimonio de que es Dios el único que me puede juzgar. Así de claro lo tuvo Jesús, y le llevó a denunciar los males y las miserias de nuestro mundo. Y así de claro lo ha tenido la Iglesia, en la que la sangre de los mártires clama y grita contra la tibieza. ¿Acaso pensáis que, si los mártires hubieran sido tibios, no hubieran salvado sus vidas?
En la Semana Santa de Gandia estamos asistiendo a un debate interno sobre la denominación que debe tener la procesión que se realiza el Viernes Santo por la tarde. Es una procesión en la que, por tradición, salen todas las Hermandades de la ciudad; es la procesión más larga de Gandia, y el evento de la ciudad en el que participan más fieles, tanto activa como pasivamente. El debate está en denominar la procesión como “Procesión del Santo Entierro” o “Procesión General del Viernes Santo”.
Siguiendo lo que haría Chesterton en este caso, tengo que mojarme, y hacerlo con cierto sarcasmo. Sí, no quiero ser tibio. Mis pecados serán otros, pero tibio no.
La Semana Santa de Gandia asiste en las últimas décadas a una politización pseudomasónica, en la que prolifera la acción cultural o turística, dejando de lado la necesidad de la práctica religiosa. Yo mismo he demostrado cómo cultura, turismo y religión pueden convivir perfectamente, pero sin perder el horizonte de que, bien haciendo cultura o bien haciendo turismo, lo hago para evangelizar, para que la gente crea y se convierta. Así las cosas, de la audioguía que explica la Colegiata de Gandia, algunos historiadores afines al régimen nacionalista no han dudado en decir que el contenido de la audioguía no es historia sino una catequesis. ¡Pues claro que sí! La gente, conociendo el arte católico, puede encontrarse con Dios. ¡Inculto! Para eso fue creado. No hemos tenido miedo a hacer lo que teníamos que hacer, pesara a quien pesara.
¿Qué celebra la Iglesia el Viernes Santo? La pasión y muerte del Señor. Y al finalizar los Santos Oficios, es por tradición en la Iglesia celebrar una procesión del Santo Entierro. Es la única procesión en la que sale el Santo Sepulcro. En todo el año ya no sale más.
Es verdad que la singularidad de Gandia nos ha llevado a unirnos todas las Hermandades y procesionar juntas como Iglesia. Es verdad que el esfuerzo de los cofrades que voluntariamente aceptan coordinar la Semana Santa a través de la Junta Mayor de Hermandades es encomiable, digno de valorar y agradecer. Pero querer apaciguar ciertas voces secularizadas haciendo cambiar el nombre no nos da pie a ser tibios, ni a ejercer un malentendido juicio salomónico. Las cosas deben denominarse como lo que son, porque el nombre define lo que la cosa es en sí misma.
En estos días veremos la denominación “Procesión General del Viernes Santo”. ¿Qué es una cabalgata? Es una procesión, y esta es la Procesión del Santo Entierro, en la que realizamos una gran catequesis acompañando al Santo Sepulcro. El malentendido juicio salomónico o pecado de la tibieza se ha manifestado cuando se ha optado por la denominación “Procesión General del Santo Entierro”. ¿Nos toman por tontos?
Ciertamente, os tengo que decir que, lejos de un debate teológico o litúrgico, el cambio de denominación ha venido suscitado por rencillas personales que tienen algunos miembros de diversas cofradías, y eso entre cristianos es vergonzoso. Mucho más cuando se dan por causas políticas, no por temas de fe, y mucho más cuando se lleva el criterio personal a una decisión que puede distorsionar lo que verdaderamente estamos celebrando.
Pido al Señor que la tibieza no siga en nuestro caminar, y que la radicalidad del amor en Cristo Jesús sea nuestro eje de acción, sin miedo a nada ni nadie, solo con el santo temor de Dios.
¡Adelante, cofrades! ¡Viva Cristo Rey!
Haremos todo lo posible para que el nombre vuelva a ser el que toca y dé significado a lo que es: “Procesión del Santo Entierro”.
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Paco Llorens
Sacerdote y cofrade de la Hermandad de la Flagelación de Gandia