Javi Puig no es solo un participante más en Gandiautor; es parte de su historia. Desde su creación en 2005, este ciclo ha sido un espacio de encuentro para la música de autor en Gandia, y para él, un punto de referencia en su trayectoria. Ahora regresa, este 4 de abril al ciclo, con la emoción de quien vuelve a sus raíces y con la firme convicción de que la música de autor sigue necesitando espacios donde crecer y resistir.
- Has participado en varias ediciones de Gandiautor, en Varadero. ¿Qué significa para ti volver a este ciclo?
Es emocionante porque, además de participar ayudé a crearlo en aquella edición del 2005, sino recuerdo mal, en la que únicamente actuábamos artistas emergentes. Ya en el 2007 llegaron artistas consagrados y tocar con ellos era todo un privilegio. De hecho, ahí conocí a Andrés, que vino abriendo el concierto de Tonxu.
Volver a Gandiautor es volver a casa, son recuerdos del pasado, emoción del presente y la esperanza de que siga en siguiente ediciones porque el mundo cultural está muy maltratado y la canción de autor lo está muy especialmente.
- ¿Qué te ha aportado participar en estos ciclos?
Dado que conocí a casi todos los artistas, el orgullo de compartir cartel con ellos y escenario con algunos. Pero, sobre todo, creo que aprendí a desmitificar a los más grandes, porque te das cuenta que son personas como los demás, con sus luces y sombras, alegrías y problemas. A veces una noche de cervezas y guitarras en el backstage después del concierto da para mucho. Recuerdo especialmente los días de concierto con Antonio Vega, Carlos Chaouen, Coque Malla o el propio Andrés, por poner un ejemplo.
Eso y la oportunidad de presentar tu trabajo ante tu gente, porque desgraciadamente, he actuado mucho más fuera de Gandia que en mi propia ciudad.
- Siendo un artista local, ¿cómo ves la evolución de la música de autor en Gandia y qué papel juega Gandiautor en su promoción?
Francamente mal. Si no fuera por Nacho Rees en Varadero y ahora en Fomento la música de Autor no existiría en Gandia. A nivel institucional no se apoya y a nivel empresarial no interesa, porque son mucho más rentables los grupos de versiones. Lamentablemente, es así y decir lo contrario sería mentir.
Hace años, en las Ferias de Gandia y en una apuesta que trasladé a Rafa Martínez, se consiguió que los grupos locales con temas propios abrieran los conciertos de los grandes artistas. Era la época de La puerta de atrás, Redrum que aunque hacían poprock tenían sus propios temas… etc Se hizo en el 2006 y 2007 y nunca más se supo. Ahora solo interesan los grupos de covers que, por cierto, en Gandia hay algunos francamente muy buenos y con unos músicos excepcionales.
- Con una trayectoria tan ligada a Gandia y sus espacios culturales, ¿qué mensaje te gustaría transmitir al público que asistirá a tu actuación en esta edición de Gandiautor?
Al público de Gandiautor no creo que haya que transmitirle ningún mensaje, porque ya saben a qué vienen. Les gusta la música de autor y agradecen que vuelva a Gandia. Más bien se lo transmitiría a quien no es nuestro público y le pediría que no tengan miedo a la palabra «cantautor», que abran su corazón y dejen atrás los prejuicios porque, muy probablemente, se llevarán una grata sorpresa. He visto gente que venía casi obligada a acompañar a alguien a un concierto y en una canción se ha emocionado y estaba llorando. Luego resulta que se reconvertían y querían escuchar mucho más.
En todo caso, a quien venga solo le diría «gracias y disgrutad».
- Si no me equivoco, hace algún tiempo decidiste tomar un descanso de la música. ¿Qué te motivó a regresar?
Dejé la música de autor, en el sentido estricto de la palabra, pero hemos seguido con la banda en la que hacemos otro repertorio diferente con otro estilo. Llevo 25 años prácticamente con los mismos músicos, pero juntarnos cada día es más complicado y actuar sin ellos, especialmente mis hermanos Jordi Muñoz y Jose Millet, cada día me apetece menos.
Y luego está el problema de la carencia de salas que quieran grupos o solistas con temas propios, como comentaba. Si no haces versiones, actuar es muy complicado y yo me niego a hacerlo.
A la música de autor en este formato quien me hace volver es Nacho, con este ciclo porque muy poca gente apuesta por ella en Gandia, y cada vez cuesta más en Valencia o Madrid, por poner dos ejemplos de grandes ciudades que deberían tener una oferta mucho mayor.

- El hecho de haber estado alejado de los escenarios por un tiempo, ¿te ha dado una nueva perspectiva sobre tu música o sobre lo que significa para ti compartir tus canciones con los demás?
Si, porque valoro y disfruto cada vez ese momento de escenario y conexión con el público.
- La música siempre transmite emociones. ¿Cuál es la canción más personal que has compuesto y qué historia hay detrás de ella?
Hay varias, es muy difícil elegir. Además no siempre escribes sobre ti mismo. Si tuviera que elegir diría “Cuando llegaste”, que habla de una relación de hace años que en su día me cambió la vida, o “De sueños cuentos”, que escribí en 1998 después de un telediario: Estaba la guerra de los Balcanes, el conflicto entre Israel y Palestina en un momento álgido con muertos todos los días en Gaza, la gente no llegaba a fin de mes y se hablaba de una nueva ley de extranjería que endureciera la posibilidad de regularización de los inmigrantes… En realidad debería odiarla, porque 27 años después nada ha cambiado. Ojalá no la hubiera tenido que escribir nunca.
- ¿Cómo compaginas tu faceta de artista con tu profesión?
Ahora sin problema alguno. Sí lo pasé mal en su día, cuando era un abogado joven intentando hacerse un hueco ya con una hipoteca a cuestas, porque pensaba que nadie confiaría en un abogado cantautor. De hecho, tuve tanto miedo que rechacé una oferta de Sony para hacer tres discos y luego una segunda de Music, que era la discográfica de 40 Principales, porque el futuro de la música me parecía muy incierto. Con la perspectiva del tiempo, creo que fue un error y podría haber hecho ambas cosas.
Los abogados son personas como cualquier otra y tienen sus hobbies, el mío es la música.