Mindfulness significa atención plena y es la capacidad de estar totalmente atento a aquello que está sucediendo, aquello que está siendo, sin apegarse a ello y sin rechazarlo. En principio no hay una intención de cambiar nada. Lo paradójico en la práctica de la atención plena es que en muchas ocasiones al observar, al estar plenamente atento a lo que ocurre y tomar conciencia, realizamos cambios o estos suceden, a veces de una manera sutil y en otros casos de un modo más evidente. O al tomar conciencia, pasas a la acción.
Una de las principales causas de consulta en Sexología es el deseo sexual femenino inhibido. Las causas de este fenómeno son variadas: puede tener un origen fisiológico como un desequilibrio hormonal, puede deberse a factores emocionales (tristeza por la pérdida de un ser querido, preocupación por problemas en el trabajo, …), puede deberse a un problema de educación (haber recibido una educación represora donde el sexo es algo sucio o a ocultar), puede derivar de creencias instaladas en ciertas sociedades: “una mujer decente no manifiesta su sexualidad”, puede provenir de una sobrecarga en las tareas cotidianas, una baja autoestima corporal, etc,..
Por tanto es un tema amplio y difícil de abordar desde un único punto de vista pues seguramente una mujer con deseo sexual inhibido estará sufriendo más de un factor de los antes enunciados.
Y ¿cómo puede ayudar el Mindfulness a reconectar con su deseo sexual si una mujer así lo desea?
La Atención Plena y en concreto el Mindfulness basado en la tradición budista, o sea la fuente del Mindfulness, trabaja sobre diferentes soportes de la atención: cuerpo (postura y respiración), sensaciones, emociones, contenidos mentales, conciencia empática y conciencia abierta.
En todos estos soportes encontramos qué observar adaptándolo a la sexualidad femenina:
-En cuanto al cuerpo: postura y respiración. Es fundamental volver a habitar nuestro cuerpo. Amarlo y aceptarlo libre de los cánones de belleza. Dejar que la respiración ocupe de nuevo nuestro cuerpo sin frenar el gesto respiratorio antes de llegar al abdomen. De este modo podremos volver a masajear nuestros genitales internos volviendo a conectarlos con nuestra mente. Y esto es solo un apunte de lo que la respiración puede hacer por una!
-Con las sensaciones el trabajo es más obvio… cuán desconectados estamos de nuestros sentidos, perdiendo de este modo la gran fuente de la sensualidad. Volver a observarlos los potencia de manera evidente.
-En cuanto a las emociones, las más comunes en mujeres con deseo sexual inhibido encontramos la vergüenza, el asco, el miedo, la rabia… Admitir y dar espacio a esas emociones puede disolverlas o hacer que te des cuenta que necesitas un proceso terapéutico.
-Los contenidos mentales como las creencias que tenemos o las listas interminables de cosas que tenemos que hacer y que nos desconectan de nuestro instinto y nuestro deseo. Poder parar el “parloteo” mental es muy liberador.
-Por último, la conciencia abierta y empática donde entra la relación que tiene una mujer con ella misma, con las otras personas con las que interactúa sexualmente (con las que es necesario mantener una comunicación adecuada y sincera) y finalmente el placer que proporciona una sexualidad saludable que nos permite sentirnos mejor en el mundo.