El futuro inmediato se presenta imperfecto respecto a lo que hemos vivido hasta ahora. Cuando podamos salir a la calle muchas costumbres habrán cambiado. Tendremos que saludarnos a lo oriental, gesticulando las manos pero sin tocarnos. Respetando una distancia de seguridad. Sin besos, ni estrechamiento de las manos. Como mucho un choque de codos, ni los besos habituales. Somos muy besucones, antes no era malo, ahora imposible y algún día regresaremos al pasado.
Utilizaremos mascarillas para andar por la calle o entrar en un local. Nos separarán mamparas plastificadas de los empleados a la hora de pagar con tarjeta en los comercios, claro. Los más precavidos utilizarán guantes de látex para todo, lo que tampoco es mala cosa. En el puesto de trabajo respetaremos las indicaciones que practicamos ahora.
Va a ser complicado enseñar nuevas costumbres a los niños, aunque como son esponjas, ellos seguro que transgreden menos las normas. En los coches deberemos de guardar cierta distancia de seguridad. Se va a hacer raro pero es necesario y eso lo hemos de tener muy claro.
Tampoco saldremos en manada. A buen seguro será una incorporación pautada para que no repunte el “bicho” de inmediato. No se cómo van a controlar las aglomeraciones pero la mejor manera es evitándolas desde la responsabilidad individual. Aunque como no somos asiáticos, eso nos va a costar más.
Habremos logrado una primera conquista. Frenar una pandemia que mata. Será un confinamiento externo. La vida adquirirá cierto grado de normalidad social para alegría nuestra.
Aunque debemos asumir que va para largo, justo hasta el momento en que la medicina encuentre una vacuna contra el ”bicho” que nos inmunice de sus letales consecuencias. No antes de un año más o menos dicen los especialistas. Por el camino podemos vivir repuntes, esperemos que no sean muy virulentos.
Salir de casa será el mejor premio al esfuerzo realizado después de meses de confinamiento, seguro que ésta va a ser la palabra destacada del año para la RAE (Real Academia Española de la Lengua). Juntos exploraremos ese futuro imperfecto, agradecidos de poder disfrutarlo y todo el sufrimiento habrá valido la pena. Ánimo y adelante, un día más es un día menos.