En el Departamento de Sanidad y Políticas Saludables del Ayuntamiento de Gandia que dirijo no estamos, ni mucho menos, de vacaciones. Aunque no tenemos competencias en la gestión de la crisis del coronavirus, siempre hemos atendido a las indicaciones de las autoridades sanitarias, manteniendo una estrecha colaboración, así como una permanente coordinación y comunicación con Salud Pública y el hospital comarcal Francesc de Borja, trabajando sobretodo en la línea de la prevención.
En el Gobierno local del que formo parte tampoco estamos, por supuesto, de vacaciones. Así, el pasado viernes, horas antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciase el Estado de Alarma, ya establecimos toda una serie de nuevas medidas restrictivas en cuanto a los espacios y servicios municipales. Todo ello apelando a la tranquilidad, contención y responsabilidad ciudadana.
Estas medidas contemplan la suspensión ‘sine die’ de todos los procesos selectivos (los ejercicios, no los trámites) y las actividades formativas; el cierre del cementerio municipal (excepto para servicios funerarios) y de espacios municipales como centros sociales, museos, bibliotecas, Casa de la Marquesa… Eso sí, permanecen abiertos el Ayuntamiento, la oficina de información del Grau, el edificio del antiguo mercado, la Central de la Policía Local y la Oficina de la Vivienda para tramitación de ayudas. En estos espacios municipales ya existe un control de acceso y una distancia de seguridad entre los funcionarios y los ciudadanos. Por eso, recomendamos a partir de ahora el uso de la sede electrónica, el correo electrónico o el teléfono para trámites o consultas.
Todas estas medidas no se han tomado para irnos de vacaciones, ya que mantenemos los servicios básicos y esenciales. Responden a una necesidad muy clara: la de prevenir y reducir la velocidad y los números de contagios, evitando así colapsar el sistema sanitario. Y, durante los próximos días, también vamos a implantar otro tipo de medidas más específicas.
Por otro lado, el pasado sábado, horas antes de la entrada en vigor del real decreto que establece la restricción de la circulación y la limitación de movimientos para las personas, ya empezó a emitirse por las calles de Gandia un bando municipal (a través de vehículos policiales mediante megafonía), instando a la ciudadanía a permanecer en sus domicilios. Asimismo, hemos mantenido reuniones con asociaciones de comerciantes, y nos hemos coordinado con aquellas entidades sociales que atienden a los colectivos más desprotegidos, como Cáritas y su CAI, Cruz Roja, personas con Alzheimer, etc.
De este modo, en Gandia no estamos de vacaciones. Este es un mensaje claro que lanzamos días atrás, del cual se han hecho eco numerosos medios de comunicación a nivel nacional que ha acabado calando en la opinión pública, en el sentido de que no era momento de viajar. Vivimos en una ciudad amable, acogedora y hospitalaria, pero nos vimos obligados a lanzar este mensaje a quienes llegaban de otros lugares: “No estamos de vacaciones y hay que estar en casa”. Así de rotundos y contundentes fuimos. De otra forma, nuestros servicios sanitarios podrían haberse visto desbordados.
Por ello, nos hemos esforzado en dar naturalidad y poner sentido común ante esta situación insólita de personas, sobretodo procedentes del centro de España, que se trasladaban a su segunda residencia de la playa de Gandia (antes de producirse el confinamiento), con lo que al final no se han producido grandes problemas en nuestra ciudad. Para ello, una de las medidas que se han llevado a cabo ha sido la de no iniciar los servicios de la playa Nord que estaban previstos abrirse el 13 de marzo, poniendo todo el personal y medios de Cruz Roja a disposición de las autoridades sanitarias.
Tenemos que ser conscientes que cuando se dictaminan unas normas para no viajar y no acudir a determinados lugares, es por el bien de todos y que al mismo tiempo estamos protegiendo a los demás. Pero, desgraciadamente, vivimos en una sociedad individualista y egoísta en la que pensamos en nosotros mismos. Únicamente hay que ver el caos ocasionado en los supermercados, pese a que el abastecimiento está más que garantizado.
Aunque comprendemos el nerviosismo de las personas, hemos de apelar a la responsabilidad, ya que en un supermercado abarrotado de gente no se cumplen los criterios de prevención dictaminados por las autoridades sanitarias. No obstante, este maldito virus, de repente y en pocas horas, nos ha hecho cambiar y nos ha abierto a todos los ojos. Nos hemos dado un baño de realidad dejando de lado ese cierto egoísmo cuando hemos podido comprobar que, efectivamente, nuestra calle está paralizada realmente y esto no es una broma.
Todo ello nos ha hecho reflexionar profundamente que, lo que está en juego, no es una simple cuestión de hábitos sociales: está en juego la vida de mucha gente.
Como concejala de Sanidad puedo afirmar que disponemos de un buen sistema sanitario para tranquilidad de la ciudadanía, pero lo que no debemos hacer ahora es colapsarlo. Debemos quedarnos en casa y llamar a los teléfonos de atención. Porque nuestra sanidad está en estos momentos centrando todos sus esfuerzos en evitar un propagación demasiado rápida del virus.
Nuestros profesionales sanitarios, son nuestro principal escudo de defensa. Pero el primer escudo somos nosotros mismos, las personas. Por eso, es importante incidir una y otra vez en la responsabilidad y la disciplina de la sociedad. Y es que las medidas de aislamiento son fundamentales para evitar la saturación de nuestros hospitales. Está en nuestras manos frenar la curva de crecimiento de la enfermedad y esta pandemia.
En definitiva, todos tenemos el deber de obedecer las indicaciones de los expertos y cumplir lo dispuesto en este Estado de Alarma, con medidas excepcionales para una situación excepcional. Los que me conocéis, sabéis que soy una persona optimista por naturaleza. Por eso, de esta situación tan excepcional y que nunca antes habíamos vivido, estoy segura de que podremos superarla si todos somos una piña y remamos en la misma dirección.
Los gandienses hemos sabido superar momentos muy duros en nuestra reciente historia, pues hemos sufrido devastadores incendios forestales o tremendas inundaciones de las que nos hemos repuesto. Y esta es una prueba más ante la que tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos. Pero como siempre, y esto va en nuestro carácter, entre todos vamos a conseguir salir de esta. Entre todos vamos a sobreponernos a una adversidad que no habíamos conocido nunca.
Ahora también es momento de dar las gracias a Salud Pública, al hospital Francesc de Borja, a los centros de salud y consultorios de Gandia; a todos los médicos, enfermeros, celadores, personal de mantenimiento, farmacéuticos, servicios de ambulancia, residencias y centros de día.
Gracias, también, a los cientos de personas que en supermercados, tiendas de alimentación, panaderías, fruterías, carnicerías, gasolineras, estancos, quioscos, peluquerías, tintoterías, etc. hacen posible nuestro suministro diario; a todos los funcionarios de las distintas Administraciones Públicas, como Ayuntamiento de Gandia, Juzgados, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja, etc. por su abnegación y trabajo, así como a los medios de comunicación que nos mantienen en todo momento informados.
Y gracias, como no, a toda la ciudadanía de Gandia. Todos juntos vamos a vencer al coronavirus.