En 2009 la escultura del Tio de la Porra se ubicó en un lateral del acceso al puente colgante del Recinto Ferial. Solo un año después, fue trasladada a los Jardines de la Casa de la Marquesa y allí ha estado los últimos 10 años. Pero muchos han sido los que durante años han reinvidicado su salida a la calle, pues en el jardín, aseguraban, pasaba desapercibida la representación del personaje festivo por excelencia de Gandia, que fue declarado Bien de Interés de Relevancia Local.
Ahora, cuando la ciudad debería estar contando las horas para la salida de las míticas bandas y la inauguración de la Fira i Festes, esta emblemática estatua vuelve a salir a la calle, a un sitio preferente, a las puertas de la Casa de Cultura Marqués de González de Quirós. No dará por empezadas las fiestas pero sí las recordará cada día, pues está en un lugar de paso, donde niños y niñas, y también visitantes, puedan hacerse fotos, y por qué no, dentro de un tiempo, volver a tocar esa nariz tan característica porque como dicen, “trae buena suerte”.