Cada día oigo como muchas personas comentan con optimismo, que saldremos fortalecidas de esta crisis, y realmente espero que así sea, de hecho cada crecimiento viene acompañando a una crisis. Yo también quiero ser optimista, pero en este tema de la conciencia tengo mis dudas. Intento convencerme de que realmente la humanidad nos estamos dando cuenta de el daño que le hacíamos al planeta, y que tras este despertar, pues no hay más opción que reaccionar… ¿realmente esto es así? Ya hace años que sabemos de los riesgos de la contaminación, de los residuos que se encuentran en los mares y océanos, etc. y aún así seguimos contaminando el planeta.
Yo creo que quienes ya teníamos conciencia, nos hemos convencido aún más al ver el resultado de este pequeño descanso que le hemos dado al planeta, y quienes no quieren verlo… pues no sé, espero que al menos un pequeño porcentaje haya abierto los ojos de la conciencia y ayude al cambio global, cambio hacia el respeto y el amor a la madre Tierra.
Hablamos de respeto, de seguir las normas, pero para respetar debemos conocer, si no es muy difícil empatizar. A las personas nos es muy fácil juzgar, sobre todo de manera crítica, y si además nosotras hemos hecho un esfuerzo por cumplir una norma ¿cómo vamos a aceptar que otras personas no la cumplan? Pues la verdad es que no todas somos iguales, y aunque tengamos los mismos derechos y obligaciones, deberíamos reconocer la opción de la diferencia, sin discriminación.
El 2 de abril celebramos el día mundial de la concienciación sobre el autismo, ¿y esto qué significa? Una persona con autismo lo puede ser con características muy diferentes a otra, pero bien es cierto que hay algunas que les definen, como puede ser por ejemplo, cómo perciben el mundo y cómo es su interactuación social.
En La Safor, hay varios niños y niñas con Trastorno de Espectro Autista, con necesidades especiales, debido a esto, pese al confinamiento, podemos encontrar en la calle alguno de estos jóvenes acompañado, sufriendo por ello un juicio comunitario, tachándosele de incumplir la normativa. Han surgido distintas actuaciones, que por bien, por detectar estos casos especiales, han propuesto la opción de marcarlos, para que el resto de sociedad podamos detectar a simple vista estos casos particulares.
¿Realmente es necesario marcar a estos niños y niñas? ¿No es suficiente con que entendamos que puede haber excepciones? ¿no es posible una sociedad en la que nos respetemos sin necesidad de tanta explicación? Buscamos la inclusión, integración, aceptación de la diferencia… Pero a la hora de la verdad nos cuesta atender las necesidades especiales, o pedimos una marca para poder “ceder”.
Yo creo que el respeto y la empatía está en aceptar sin juzgar y aceptar al prójimo, ya que entre todas formamos esta sociedad.