Llegada la Semana Santa, todos los actos oficiales tienen su importancia para cada Hermandad. Pero también la tienen aquellos que por ciertas circunstancias no se hacen público, pero que cada vez, por el boca a boca de la gente, se dan a conocer y son visitados por mucha gente.
Nosotros la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, realizamos uno junto a la Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad todos los Jueves Santo, antes de dar comienzo nuestra propia procesión de traslado del Cristo.
Como bien he mencionado con anterioridad, nosotros ese día a las 22.45 h, realizamos nuestra procesión de traslado del Cristo de la Buena Muerte, desde la Parroquia de Cristo Rey. Pero allí, un poco antes finaliza también la procesión de la Hermandad de la Piedad. Entonces la que era nuestra Hermana Mayor, Charo Estruch Lucio y el Hermano Mayor de la Piedad, Salvador Gregori Lluesma, pensaron que era una lástima, que nosotros que estábamos allí esperando a salir, y ellos que llegaban, cara a la Parroquia y a la gente que allí se encontraba, quedaba digamos un poco soso el momento o situación.
Entonces espontáneamente les surgió la idea de hacer un pequeño encuentro entre las dos Hermandades. En un principio simplemente constaba que la Hermandad de la Piedad, llegaba con música hasta los pies del Cristo, pero luego, se pensó que ya que nosotros estábamos allí, fuésemos los que recibiéramos a la Piedad.
Y efectivamente, hasta día de hoy, nosotros cuando vemos que se va acercando la Piedad, situamos a nuestra Banda de Tambores y Cornetas, en el lugar asignado, vamos acercando nuestra imagen, hasta una altura que casi se podría decir que se rozan, se miran y se besan las dos imágenes, siempre acompañadas bajo la atenta mirada, de cofrades y gente allí presentes, (que tengo que decir que cada año es un número más elevado los que van a verlo). Y entonces cuando se hace el silencio, es cuando nuestra Banda le hace un toque a la Piedad.
Llegado este momento se realiza la Oración Final y el Encuentro al mismo tiempo de las dos imágenes rezando el final de oración.
Por mucho que intente explicar el ambiente que allí se respira o se vive en ese momento, no encuentro las palabras exactas que lo describan. Sin dudarlo, hay que venir a verlo.
Momento en el que el sentimiento de la Pasión de Cristo invade a todos los presentes, mostrando el mayor de los respetos ante el dolor de una Madre por la muerte de su hijo, el cual murió por nosotros en la Cruz, cargado de nuestros pecados. Y cargando el cuerpo sin vida de su hijo en brazos, alza esa mirada quebrada al cielo por el dolor en su corazón de madre, en busca de respuestas y consuelo.