La jornada del lunes 29 de septiembre dejó en Gandia más de 100 litros por metro cuadrado en pocas horas y algunas calles de la playa inundadas. Aunque no hubo que lamentar grandes daños, y las cifras son mucho más bajas, el episodio de ayer volvió a traer a la memoria de muchos vecinos la gran riada del 3 de noviembre de 1987.

La Safor sufrió uno de los episodios de lluvias más devastadores de su historia reciente: en Oliva llegaron a registrarse más de 800 litros en un solo día, lo que provocó el desbordamiento de barrancos, graves inundaciones en Gandia —especialmente en Beniopa— y cuantiosos daños materiales, además de víctimas mortales.

Gente de la Safor cubrió aquella catástrofe en sus páginas con amplios reportajes e imágenes que mostraban calles convertidas en ríos, casas anegadas y la solidaridad vecinal en las tareas de rescate y limpieza. Hoy, ante nuevas lluvias intensas, recuperamos esa memoria para recordar la importancia de la prevención y la fuerza de los fenómenos torrenciales en nuestra comarca.
