No es su primera vez en Gandiautor, pero sí como artista en solitario. Iván Lane actuará este viernes 28 de febrero en el ciclo de conciertos que se celebra en Fomento, compartiendo día con Depedro.
Su grupo, Eñe, nació en ediciones pasadas de Gandiautor y ahora llega para presentar «100 noches mal dormidas” con ese “pop rock que nunca muere”. “Estos ciclos son la plataforma para que se escuche a un montón de gente que tal vez no tiene oportunidad de ser escuchada de otra manera”, nos comenta, subrayando el valor de compartir escenario con otros artistas y la oportunidad que supone para los emergentes.
- Recientemente ha sacado el álbum «100 noches mal dormidas», ¿cómo nació este proyecto? ¿Por qué decidió lanzarlo en solitario?
Siempre he trabajado con grupos, pero también siempre he estado componiendo. Es algo que me gusta mucho y me libera, me hace sentir bien. La verdad es que nunca me había decidido a sacarlo antes porque, como vivo de la música gracias a las versiones, nunca sentí mucha prisa. Pero ahora sentí que ya era el momento.
Es curioso porque muchas veces en entrevistas comento que la gente suele sacar discos desde jóvenes, pero yo llegué a este punto más tarde, aunque sentí que ya era hora de hacerlo.
- Este disco es el resultado de años de trabajo.
Aunque la mayoría de las canciones son relativamente recientes, he estado trabajando en el disco durante unos cuatro años. Ha sido un proceso largo, pero creo que todo ese tiempo valió la pena.
- ¿Qué podemos encontrar detrás de esas «100 noches mal dormidas»?
El título resume bastante bien el concepto: son historias cotidianas, esas cosas que muchas veces nos quitan el sueño. Puede ser por amor, desamor, o simplemente por cuestiones personales. Si tuviera que destacar alguna canción, te diría “Ardió”, por ejemplo. Es una canción sobre un amor que no se olvida, ese amor que está siempre presente, que no te deja ni comer ni vivir tranquilo, pero al final te das cuenta de que estás atrapado en esa situación. Es una canción que te hace reflexionar un poco.
Y luego, otra canción que me gusta mucho es «No es Roma ni es París». Esa canción la escribí para una pareja que se casaba y me pidió una canción para su historia de amor. Al principio la letra era muy similar a lo que pedían, aunque le cambié algunas cosas, pero básicamente cuenta su historia. Es algo muy personal y especial para ellos, y creo que eso le da un toque único.
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- ¿Hay alguna canción del disco que sea especialmente significativa para usted?
Sí, hay varias canciones que son muy especiales para mí en este disco. Te diría que «Donosti» es una de las más especiales, porque habla de una ciudad a la que tengo un amor increíble y que me encanta. Luego, «La consonante de mi vida» también tiene un gran significado. Habla de Eñe, de mi grupo, y por eso lleva ese nombre. Es un tema que refleja lo que hemos vivido juntos, tanto los que siguen en el grupo como los que han pasado por él. También hace un guiño a la familia, que siempre tiene que aguantar mis horarios locos y la vida rara que llevamos.
- ¿Cómo compagina el trabajo con el grupo y ahora este nuevo proyecto en solitario?
Lo compagino como puedo, la verdad. Con el grupo, los fines de semana siempre están ocupados con conciertos, a tope, y se hace un poco complicado. Pero intentamos organizar los conciertos en solitario entre semana o en horarios que no interfieran con las actuaciones del grupo.
- Este viernes actúa en Gandiautor, compartiendo día con Depedro.
Gandiautor para mí tiene un cariño especial porque el grupo Eñe nació allí, en Varadero. Es un lugar muy importante para nosotros. De hecho, he tocado en varias ediciones de Gandiautor, y es una ilusión tremenda que sigan organizando este evento. Nacho me llamó para participar y me dijo que estaría compartiendo escenario con Depedro, lo cual me hizo mucha ilusión. Es un artista con una trayectoria impresionante, con discos, colaboraciones, todo lo que ha demostrado. Estoy súper contento de poder compartir escenario con él y abrir para él.
- ¿Qué canción de Depedro le gustaría cantar o compartir con él?
¡Me haría una ilusión enorme! Me encanta su música, tiene muchas canciones que me gustan, por ejemplo “Te sigo soñando”, que me parece una auténtica pasada. La verdad es que tiene un montón de temas geniales.
- ¿Cuál diría que es la gran diferencia entre preparar un concierto con banda y uno acústico?
Yo diría que, en un concierto acústico, es más fácil pero también más difícil transmitir al mismo tiempo. Es más difícil llenar el espacio, porque no tienes la ayuda de tantos instrumentos, pero a la vez, las canciones están desnudas. El público ve cómo nacen las canciones, cómo se hicieron. Eso le da otro color, otra perspectiva. Es una manera diferente de comunicarte. La diferencia está en que, cuando tocas acústico, puedes comunicar más de forma directa, sin distracciones.
- Un ciclo que apuesta por artistas emergentes. ¿Es importante contar con proyectos como estos?
Creo que tener un ciclo de autor en una ciudad como Gandia es muy importante. Primero, porque aporta mucho a la cultura y al ocio de la ciudad, igual que otros eventos musicales. Para los que estamos comenzando, nos da una experiencia única poder compartir escenario con artistas que ya tienen un nombre y un bagaje. Es una gran oportunidad.
Yo estoy acostumbrado a tocar más de 200 conciertos al año con Eñe, lo que te abre muchas puertas. Pero cuando vas con tu proyecto en solitario, te cuesta hasta encontrar un local donde tocar. Es muy difícil. Hay que luchar mucho, picar muchas puertas. Pero, al final, esto es algo que llevamos en el ADN. Nos gusta, sabemos que hay que pasar por todo eso, y nos esforzamos por seguir adelante. Por eso creo que este tipo de iniciativas, como Gandiautor, son tan importantes, porque nos dan una plataforma para que nos escuche mucha más gente, algo que de otra manera no sería posible.