No les dejamos ir solos al colegio; controlamos dónde y con quién van en todo momento; incluso les llevamos al patio el bocadillo que han dejado olvidado en casa. ¿Por qué ha cambiado tanto la educación que damos a nuestros hijos con respecto a la que nos daban nuestros padres? La educación consiste también en dotar a nuestros hijos de las habilidades necesarias para ser personas independientes. Como explica Francisco Castaño, escritor y terapeuta de familias, “Les educamos con Walt Disney para una vida que es The Walking Dead”.
El término hiperpadre hace referencia a aquel padre sobreprotector que controla cada detalle de la vida de su hijo. En función de la relación que tengan con sus hijos, diferenciamos entre distintos tipos. Vamos a analizar algunos de los que existen y de qué manera pueden perjudicar al desarrollo de niños y niñas sin darse cuenta.
Eva Millet, en su libro ‘Hiperpaternidad. Del modelo ‘mueble’ al modelo ‘altar’’ los clasifica de la siguiente manera:
PADRES HELICÓPTERO
El padre helicóptero es el típico hiperpadre: sobreprotector, que sobrevuela sobre su hijo con el fin de controlar tanto sus necesidades como sus movimientos, limitando su libertad de actuación. Es importante que los y las menores prueben cosas nuevas y resuelvan problemas por sí mismos, sin que sus progenitores intervengan para decirles qué hacer. Los hijos de padres o madres helicóptero se frustran con facilidad y tienen dificultades para gestionar sus emociones.
PADRES QUITANIEVES
Es aquel que allana el camino de sus hijos e hijas, elimina cualquier obstáculo que se le presente en lugar de prepararles para las dificultades que se encontrarán a lo largo de su vida. Son capaces de cualquier cosa para que no se frustren. A pesar de que el objetivo es que sus hijos pasen por la vida sin traumas ni frustraciones, el mensaje que les están transmitiendo es que equivocarse no está bien y, por tanto, no serán capaces de afrontar las consecuencias de los errores cometidos a lo largo de la vida.
PADRES TIGRE
Padres exigentes que buscan la perfección en sus hijos. Están muy encima del niño de forma estricta y controlada para que lleguen a ser lo que los padres quieren que sea, eliminando toda distracción que le aleje de su objetivo. Es un tipo de educación muy común en países asiáticos que genera estrés en los niños provocando incluso que sean infelices.
PADRES SECRETARIOS
Aquellos que llevan al día la agenda de sus hijos, les organizan la vida al milímetro y no dejan nada al azar. Son asistentes. Están al tanto de todas las tareas de clase, exámenes, extraescolares, materiales que deben llevar al colegio. Evitan a toda costa que sus hijos olviden algo o no realicen sus tareas. Así, los niños no tienen que estar pendientes de nada, ya se encarga mamá o papá de preguntar qué materia entra en el examen de mañana. Los hijos de padres secretarios no se responsabilizan de sus obligaciones porque ya tienen a alguien que lo haga por ellos.
PADRES BOCADILLO
Si vas a un parque después de la salida del colegio, seguro verás a algún padre o madre detrás de su hijo con un bocadillo en la mano para que el nene meriende, no vaya a morir de hambre mientras juega. Aunque seguro que están tratando de ayudarle, lo que están consiguiendo con esta actitud es dificultar su madurez emocional.
PADRES GUARDAESPALDAS
Los padres guardaespaldas son capaces de enfrentarse a un niño de 5 años porque se está metiendo con su hijo. No soportan que nadie haga daño físico o emocional a sus pequeños, sin darse cuenta de que ellos seguramente son capaces de defenderse por sí solos. Estos niños acaban por no valerse por sí mismos, se vuelven dependientes e incapaces de solucionar sus propios problemas y sin recursos para la vida.
PADRES MAYORDOMO
“Tus deseos son órdenes para mí”, sería la premisa. Están atentos a las necesidades de sus hijos para complacerlos sin que lo pidan. Estos niños llegan a creer que los demás están a su servicio por lo que se frustran con facilidad, son inmaduros y no se conforman nunca con lo que tienen ya que no lo valoran.
Y ¿cómo podemos evitar esta hiperprotección? Si algo está claro es que todos queremos que nuestros hijos e hijas sean felices, pero este estilo de crianza les priva de aprendizajes tan importantes como la autorregulación, el manejo de la frustración o la socialización. Vamos a dejarles poco a poco parcelas de autonomía acordes a su edad. Se equivocarán, se pelearán con sus amigos, pero también aprenderán a ser responsables de sus decisiones.
La infancia “cronometrada” que les estamos creando les estresa y les agobia. No pueden estar 24 horas ocupados, necesitan aburrirse para potenciar su creatividad descubriendo cosas nuevas por su cuenta. Por otra parte, cuanto más les exijamos y más perfectos pretendamos que sean, más inseguros se sentirán. Pensarán que si no pueden hacer algo, sus padres lo harán por ellos y nunca serán autónomos. Vamos a dejar que aprendan a solucionar sus problemas por sí solos y seguro que de esta manera conseguimos que sean más autónomos e independientes, lo que les servirá de gran ayuda para enfrentarse a la vida real.
Lucía Yagüe Mayans
Profesora de Secundaria y Bachiller