Diccionario de la pandemia (II)

 

ÁNGELES.- No son seres alados y lejanos. Los hemos visto en las UCI, en las calles, en el vecindario. No hacen ruido, pero sus pasos dejan huella. Están entre nosotros. Y son humanos.

 

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BANDERA.- Debería ser símbolo de unión. Pero, cuando se agita contra otros, se convierte en arma. Personalmente, no me gustan las banderas. Siento que solo dividen. Y en esta pandemia, han ondeado para dividir. Nunca para unir.

 

BARES.- “Bares, qué lugares tan gratos para conversar” decía la canción. Se cerraron. El virus cortó la conversación de un plumazo. Y no solo se resintió la economía, en un mundo mediterráneo. Quizá la nueva realidad sea diferente.

 

BULO.- Antónimo de hechos ciertos. Mentira. Su aumento está relacionado con redes y medios al alcance de todos. Y más, en confinamiento. Caballo de Troya del periodismo. Cuerpo y alma de la táctica de extrema derecha, que infecta con ellos a la sociedad.

 

CAPITALISMO.- Uno de los factores esenciales en los desastres del siglo (incluidas las pandemias). Sistema camaleónico que renace, cual ave fénix, de sus cenizas. Tótem de ciertos políticos.

 

CIENCIA.- Nuestra salvación. Trabaja a tiempo completo y  contra reloj. Entre nosotros, siempre está en precario. No la valoramos lo que merece. Lo pagaremos caro. Ya lo hemos pagado.

 

CIUDADANÍA.- Responsable en su mayoría. Agitada por sus miedos, se convierte en delatora, vigilante, recelosa. Algunos de sus miembros son peligrosos. Para los demás, más que para ellos.

 

 

CIUDADES.- Se quedaron vacías de personas y vehículos. Silenciosas, fantasmales, raras. Calles desiertas y aire limpio. El confinamiento ha demostrado que pueden ser sostenibles. La desescalada lo ha frustrado.

 

COCINA.-  Durante el confinamiento, la habitación más visitada de la casa. A veces, hasta estaba superpoblada.

 

DEMOCRACIA.- Adelgazada, precaria, atacada, denostada, saboteada. Es tan imprescindible, que su alternativa es la dictadura. Ya conocemos una de cuarenta largos años. Esta pandemia hubiera sido más letal sin ella.

 

DEMONIOS.- No huelen a azufre, ni tienen cuernos. Los hemos visto en redes sociales difundiendo patrañas. En televisiones, azuzando el odio. En el Parlamento, poniendo palos en las ruedas y usando a los muertos. En Europa, entorpeciendo acuerdos. En las iglesias, predicando odio. Son humanos. Están entre nosotros. A veces llevan disfraz. Lucifer fue ángel.

 

DESIGUALDAD.- Pandemia del siglo XXI. Se ha acrecentado con el virus. El coronavirus ataca a todas las personas. Pero no a todas por igual.

 

DISTOPÍA.- El aquí y el ahora. ¿Alcanzará al mañana?

 

DUDAS.– Imprescindibles para vivir, comprender, entender, avanzar. Solo los fanáticos están libres de ellas.

 

DULCES.- Consuelo de la soledad. Sospecho que curaron muchas tristezas en el confinamiento.

 

EMPATÍA.- Debería ser universal en épocas de crisis. Pero escasea. Identificarse con el otro significa protegerlo. No lo hacemos. Falta lo humano.

 

ENFERMEDAD.- Insolidaridad, odio, egoísmo, codicia, xenofobia. Más peligrosos que el virus.

 

ESPECULADORES.- Sabíamos de su falta de escrúpulos. Aun así, nos han sorprendido.

 

ESPEJISMO.- Creencia en la bondad del ser humano.

 

ESTADO.- Enemigo natural de los neoliberales. Paradójica y egoístamente, acuden siempre a él en situaciones de crisis. Para ellos es el opresor. Para la mayoría, la salvación.

 

FASES.- Las asociaba con la luna. Eran un signo amable en el cielo. Ahora marcan nuestra libertad, nuestras vidas. Van y vienen. Avanzan y retroceden. Un carrusel loco de incertidumbre.

 

GRANDES PALABRAS.- Se usan para esconder pequeñas miserias. Abundan en individuos cínicos y con pocos escrúpulos. Esconden carencias.

 

HARINA.- Producto estrella del confinamiento.

 

HUMILDAD.– Virtud que brilla por su ausencia. Es reconocer las propias limitaciones, admitir errores y obrar en consecuencia. La hemos visto en algunos científicos y en algún político. Pocos. Excepciones que confirman la regla.

 

INTEMPERIE.- Estado actual de muchos, y miedo de muchos otros.

 

INTERNET.– Bien de primera necesidad. Al alcance de pocos. Brecha de desigualdad. No basta como profesor. Tiene muchas carencias.

 

IRRESPONSABLES.- Se creen inmunes. Peligro para los demás. El problema es que también ellos respiran.

 

MIGRANTES.- Esenciales, olvidados y señalados. Salvan vidas de quienes los desprecian. A veces, incluso mueren a manos de quienes los esclavizan.

 

MUJERES.- Trabajadoras a tiempo completo dentro y fuera de casa. Expertas en compaginar hijos y teletrabajo. Soportaron sobre sus hombros cuidados y trabajo en confinamiento. Exhaustas.

 

MUNDO.- Aldea en la que vive a sus anchas el virus. Más pequeña y frágil de lo que creíamos. No hay fronteras, solo rayas.

 

NEOLIBERALISMO.- Suele ser la ideología de los ricos. Se disfraza de padre severo para los de abajo y es ácrata libertario para los de arriba. El disfraz le permite captar a los mismos que perjudica. Nunca apoya medidas sociales.

 

NUEVA NORMALIDAD.- Oxímoron. Mejor, nueva realidad. La nueva realidad no tiene nada de normal. Añorar lo ‘normal’ es no creer en el cambio. Cambiemos la realidad. Nada es, nada será como antes.

 

OTOÑO.– Segunda oleada. Incertidumbre. Nunca una estación fue menos deseada y más temida.

 

PALABRAS.- Ponen orden en el mundo. Lo nombran. Están sufriendo una revolución. Necesitan nombrar un nuevo mundo: inédito, sufriente, incierto. Hay que cuidarlas más que nunca. Y estar alerta. También nos las han privatizado.

 

PAN.- Entretenimiento de ociosos confinados. Moda efímera y pasajera. Para algunos seguía y sigue siendo alimento base.

 

PAPEL HIGIÉNICO.- Metáfora del pánico. Su acumulación denota egoísmo e insolidaridad.

 

PARÁSITOS.- Van en coches caros y habitan barrios ricos. Su deporte favorito es el golf. En la pandemia lo cambiaron por las cacerolas. Suelen envolverse en banderas.

 

PARQUES INFANTILES.- Eran lugares de esparcimiento, gritos de niños, juegos. Se quedaron silenciosos, acotados por cintas protectoras. Dolía verlos. Estremecía su silencio. Parecían cementerios. Recobraron la vida tarde. Incomprensiblemente, más tarde que las terrazas de los bares.

 

PATRAÑA.- Sinónimos de bulo, mentira, enredo. Palabra clásica. Menos usada, pero más gráfica. Ya ha perdido su carácter novelesco. Se ha pervertido. Peste en la pandemia.

 

PIZZA.– Era un alimento infantil querido, amable. Significaba fiesta, día libre. De repente, alguien la convirtió en la comida cotidiana de los más necesitados. Sin alternativa. Monótona, insana, peligrosa. Los niños la aborrecieron. La empresa sonrió agradecida.

 

PERIODISMO.- Tan necesario, como escaso. Su veracidad depende directamente de su independencia. Lo económico lo hiere de muerte. Apoyarlo significa ayudarnos. Imprescindible en la pandemia.

 

POBREZA.- Ya era cotidiana en un mundo injusto. Se ha hecho crónica y alcanza ya a quienes se consideraban inalcanzables. La pandemia la ha universalizado.

 

PREVENCIÓN.- Puede salvar muchas vidas. Se ha demostrado que era virtud ausente en todo el mundo. Las farmacéuticas siguen la buena lógica capitalista: el mercado indica que prepararse para una catástrofe anticipada y prevista no genera beneficios.

 

PRUDENCIA.- Imprescindible para no volver al horror. No es cobardía, es valentía. Pensar y adecuar conductas a la situación y actuar es de valientes. Nos evitará muchos males.

 

REALIDADES.- La virtual se ha ensanchado. Está comiendo límites a la real y amenaza con devorarla. Mundos paralelos, con contactos cada vez más frecuentes y peligrosos que nos confunden.

 

RESPIRADOR.- El que respira. Actividad propia de seres vivos. Ahora, el virus la ha trasladado a una máquina. Salvan vidas. Y escasean.

 

RESPONSABILIDAD.- Obligación en personas razonables, que piensan en los demás porque son seres sociales. Cualidad de los poco egoístas.

 

SEGUNDA OLEADA.- La gran amenaza. Parece que se adelanta. La hemos precipitado. La impaciencia no es buena consejera.

 

SEGURIDAD.- Utopía, ilusión, sueño, quimera, anhelo.

 

SERVICIOS PÚBLICOS.- Salvavidas literal de los desprotegidos. En el punto de mira de los neoliberales. Pretenden convertirlos en negocio. Y son un servicio. Eso sí, necesitan impuestos para sobrevivir. Nada es gratis.

 

TELETRABAJO.– Me temo que incrementará el esclavismo de trabajadores. La soledad, la incomunicación. Y, sin conciliación, será letal para las mujeres. Urge regularlo.

 

ULTRADERECHA.- En rigor, su significado es “más allá de la derecha”. En realidad, se confunde con ella. Van de la mano. No todo neoliberal es fascista, pero todos los fascistas son neoliberales. Peligro para la democracia. Es desestabilizadora y sectaria.

 

VERANO.- Es una estación de libertad condicional. Ocio peligroso, desplazamientos inciertos, playas cuadriculadas. El calor aprieta y el virus resiste más que nunca. Es un canalla que sobrevive a toda prueba. Nos robó la primavera y amenaza ya el verano. No le demos facilidades.

 

VERDAD.-  Tan anhelada, como desaparecida. Nadie la tiene entera. Solo hay verdades. Los dogmáticos la patrimonializan. Buscarla es necesario. Encontrarla, una utopía.

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