El huracán ETA está causando tremendos estragos en Centroamérica, especialmente en países como Honduras. Hacía 22 años que no se vivía un desastre natural de estas dimensiones, concretamente, desde el Huracán Mitch que muchos recordarán por la repercusión internacional que entonces tuvo y la ola de solidaridad que despertó. Hoy, temas como el coronavirus o las elecciones de Estados Unidos copan la actualidad informativa y poco se sabe de esta tragedia.
Allí vive la gandiense Bárbara Ortiz Prieto, quien viajó este verano de la mano de la ONG del Padre Ángel, Mensajeros de la Paz. Su misión estaba junto a la Fundación Niños de Guarataro, donde trata de acercar la educación a familias en riesgo de exclusión social. Durante tres meses ha estado metida de lleno en este proyecto, pero ahora la realidad ha sacudido sus rutinas y amenaza la supervivencia de miles de personas.
ETA ha arrasado el país y, lejos de quedarse de brazos cruzados, su actividad se ha reconvertido y centrado en la prioridad más inmediata: ayudar a los hondureños. Por ello, ha iniciado una campaña de información para recaudar donaciones que puedan ayudar a cientos de familias lo han perdido prácticamente todo… de lo poco que tenían.
La Fundación se encuentra ubicada, precisamente, en una zona de extrema pobreza. El huracán ha inutilizado puentes y carreteras, ha dejado kilómetros de viviendas inundadas y familias desprotegidas que lo han perdido todo en zonas como el Valle de Sula. Los equipos de rescate todavía buscan a personas desaparecidas y hay comunidades que están completamente aisladas por las riadas. La Fundación Niños de Guarataro no es la excepción y así lo cuenta a través de las redes sociales Bárbara, con el fin de conseguir la máxima ayuda posible en su país, España.
La propia Bárbara lo relata tal y como lo está viviendo, sin ahorrar detalles pero sin recurrir al dramatismo fácil que busca arrancar la lágrima. Simplemente, lo que hay:
“Quienes me conocéis sabéis que no soy de recrearme en el mal ajeno y que no me gusta poner fotos en las que siento que aprovecho la imagen de otras personas sufriendo». Pero comparte un instante de su vida:
«Está todo inundado, casi no podíamos ni pasar con el coche, con las dos manos aferrada al volante para que no se lo llevara la corriente cuando fuimos a repartir los desayunos que llevábamos preparando desde las 4 de la mañana. Hay tramos en los que la gente se abalanza a los coches, para ver si les puedes dar algo, comida o agua. Hoy la carretera ya estaba seca y algunas zonas se han transformado en barrizales. Yo el olor no lo llego a notar demasiado, quizá la mascarilla tiene algo que ver. Conforme va bajando el agua, aparecen los cadáveres. Esta mañana, mientras estábamos en Omanita, el de un niño. Sigue mucha gente desaparecida, y cuerpos sin vida que aparecen en lugares insólitos, llevados por la corriente. Gente que está esperando a que su casa se vuelva a quedar visible al nivel del agua para empezar a limpiar… Y otra, que se encuentra con la nada donde antes tenía el hogar”.
Con este duro mensaje, la cooperante gandiense lanza un mensaje de auxilo en favor de aquellos que tan mal lo están pasando. “En este momento seguimos con la comunidad ayudando a las familias más necesitadas, teniendo en cuenta las demandas y necesidades particulares. Si quieres ayudar, este es el mejor momento. Aunque estemos en mundos diferentes ¡estamos unid@s!”.
Bárbara matiza: «Por desgracia, la única manera que tenéis para ayudarnos en este momento es con donativos económicos. «Intentamos en medio de esta desgracia, hacer actividades para que piensen en otras cosas. Por eso, hemos realizado este fin de semana un taller de cocina para que las mujeres preparen las comidas que llevarán a su hogar». De esta manera integran una red para que se ayuden entre ellos, no solamente dándoles la comida.
«Realizamos una labor relacionada con alimentación, educación y sanidad en la aldea. Me encantaría decir que puedes enviar comida, ropa, productos de higiene… Pero desgraciadamente es muy difícil aquí la recepción de cualquier cosa. Además, los portes son pecaminósamente caros». Y aclara que todas las donaciones que se realicen irán directa y exclusivamente a la organización solidaria, sin intermediarios. «Cualquier ayuda, por pequeña que sea, es significativa y valiosa».
Donativos en España
Banco de Santander: ES13 0086 5146 9000 1001 5909
BBVA: ES36 0182 4060 1302 0157 8111
Donativos en Honduras
Banco FICENSA
Cuenta de cheques en lempiras 040109795
Cuenta en dólares 40093668
Otra forma de ayudar es la tradicional lotería de Navidad que se pueden encargar enviando un correo a administracion@ninosdeguarataro.org. El precio del décimo es de 24 €, con el recargo del 20% autorizado por Loterías y Apuestas del Estado con fecha 21 de septiembre de 2020. Este recargo se destina íntegramente a atender las necesidades del proyecto de ayuda integral a la infancia y juventud de Honduras.
Ingresos en cualquiera de las cuentas de la Fundación
Santander: ES13 0086 5146 9000 1001 5909
BBVA: ES36 0182 4060 1302 0157 8111
Además, recuerdan que la Ley 49/2002 establece importantes deducciones fiscales para las donaciones que se hacen a la Fundación. En el Impuesto sobre la renta de las personas físicas se puede deducir de la cuota íntegra del impuesto el 75% de los primeros 150 € y un 30% sobre el resto de donación, y en el Impuesto de sociedades desde el 35%.
