![[Img #14863]](http://gentedelasafor.es/upload/images/07_2020/7501_captura-de-pantalla-2020-07-31-a-las-90205.png)
La pequeña población de Forna se sitúa al Este de Villalonga, separada por barreras montañosas, como la Costera Alta, un camino que va por encima de la sierra une ambos pueblos. La senda que une Villalonga con Forna era la antigua vía de comunicación de estas dos poblaciones, muy unidas en el pasado. De hecho Forna pertenecía a la parroquia de Villalonga y los lazos entre ambas poblaciones han sido siempre muy fuertes.
Es una ruta sencilla, pintoresca y atractiva, suave y solitaria. El paisaje no está transformado por urbanizaciones, cosa que revaloriza el paraje. Un mínimo esfuerzo es suficiente para poder hacer el recorrido en apenas hora y media el trayecto de ida, ya que la ruta es lineal, y por lo tanto se debe regresar por el mismo camino.
![[Img #14864]](http://gentedelasafor.es/upload/images/07_2020/3985_captura-de-pantalla-2020-07-31-a-las-90214.png)
Comienza el trayecto desde la fuente del Paseo de la población, donde se recomienda llenar la cantimplora. Al final de la calle de Sant Llorenç empieza el “Camí de Forna”. El primer tramo es de asfalto y con una fuerte pendiente que acaba en el último chalet. A partir de ahí comienza la senda de tierra, que se adentra por un bosque de pinos. A la izquierda, un cruce que baja al “Barranc del Castell”, el cual se queda al fondo, un punto donde disfrutar de unas magníficas vistas del Castell de Villalonga y de buena parte de la Comarca de la Safor.
La senda va subiendo suavemente entre pinos, romeros y “cepells” por la sombra de la “Font del Grill”. En el punto más alto de la ruta (350 m.s.n.m.) llega otro cruce a la izquierda, que en unos 15 minutos llevaría a la “Fonteta del Grill”. Hay que tener en cuenta que esta fuente, en años de lluvia, tiene un agua fresca y muy buena, pero en años de sequía no, por lo que se recomienda llevar agua para la ruta. Nuestro camino continúa hacia Forna y pronto se divisa la caseta y el secano de “Baejero”, en donde se mezclan los pinos, palmitos y algarrobos.
Cerca de allí se ha colocado un panel informativo de la ruta, justo en el límite del término de Villalonga, lindando con el de Forna. Pocos metros después aparece un tercer cruce que llevaría a les “Fontanelles”. Desde aquí ya se ven las montañas de la Marina y si se hace una breve parada para descansar a la sombra de los pinos, se reconocen algunos de los parajes como “les revoltes d’Orba” y los chalets más altos de la Llacuna, o enfrente la montaña del Xelibre. Pero el destino final está más adelante, cuando la senda baja, primero suavemente y después con un fuerte descenso entre una pinada que acaba de nuevo en el asfalto de los primeros chalets de Forna. Desde ahí ya se ve sobre un cerro el majestuoso castillo. Cruzando la urbanización, se llega directo hasta la plaza del pueblo, justo ante la iglesia.
Se puede alargar la ruta unos 10 minutos más y acercarse al Castillo de Forna que perteneció al caudillo árabe Al-Azraq. A los pies del castillo hay un área recreativa donde podemos recuperar fuerzas antes de retomar el camino de vuelta.
