Bolivia está viviendo uno de los episodios más catastróficos de las últimas décadas a causa de los incendios forestales, a pesar de la poca información que se difunde sobre ello, en gran parte por la pandemia de la Covid que copa la actualidad internacional. Pero la realidad es que hay 2,3 millones de hectáreas de bosque y monte bajo calcinadas que amenazan la entrada en las reservas naturales de la Amazonas.
Ante tal drama, un equipo de bomberos españoles han organizado varias expedeciones para viajar hasta aquel lugar, tal y como ha solicitado la embajada boliviana. Especialistas en extinción de incendios en zonas hostiles asesorarán y coordinarán equipos locales para tratar de proteger el pulmón del planeta, cada vez más enfermo. Entre ellos se encuentra el gandiense Edgar Juan, que además transportará material de equipos personales para dotar los dispositivos locales de medidas mínimas de seguridad: equipos de extinción, cascos, guantes o material diverso.
El propio Edgar ha hecho un llamamiento a toda la ciudadanía, porque toda ayuda es poca en estos casos. Concretamente, buscan mochilas sulfatadoras, que puedan servir como extintores dada la carencia de la zona, y la imposibilidad de trabajar con camiones cisterna. «Este material será enviado junto con el contingente que saldrá el día 11 de octubre hacia Santa Cruz, y transportado hasta la zona de trabajo. Aún estamos ultimando los detalles, porque el tema es muy delicado y la embajada está gestionando la salida, pero si todo va según lo previsto, saldremos para ellá el domingo”, ha explicado.
El departamento de Gestión responsable del territorio de Gandia, Alícia Izquierdo, ha ofrecido la colaboración del Ayuntamiento y ha puesto a disposición de las personas que quieran donar este material el almacén de la Guardería rural, situado en el aula Natura del Marjal de Gandia, en l’Alqueria del Duc. “Las consecuencias de los incendios en el Amazonas están siendo devastadoras desde el punto de vista medioambiental. Pero hay que recordar nos afectan a todo el mundo. La deforestación y estos incendios tendrán consecuencias sobre el calentamiento global, agravando todavía más los efectos actuales del cambio climático. Y, como siempre, quien se llevará la peor parte serán las personas más vulnerables, que son los que menos contribuyen a generar el cambio climático”.
Esta no es la primera intervención desinteresada de Edgar Juan. Su vocación y su estilo de vida le han cargado ya su mochila de varias experiencias vitales que han conseguido, allá donde ha ido, hacer del mundo un lugar un poco mejor. Hace unas semanas, Gente de la Safor contaba con detalle el proyecto que este bombero forestal está poniendo en marcha en la Safor para evitar grandes incendios forestales a partir de la ganadería extensiva. Es el proyecto ‘Esquelles de Foc‘.
Y hace unos años viajó también más allá de nuestras fronteras persiguiendo otro reto solidario. Era ‘Sendes solidàries‘, que junto al grupo alpino Edelweis 06’, se propuso llevar hasta una aldea bereber en Marruecos material escolar a los niños y niñas que estudiaban de forma muy precaria. Lejos de quedarse en eso, esa semilla greminó y acabó convertida en una nueva escuela. Ya entonces también colaboraron numerosos colegios, Ayuntamientos y personas anónimas de la comarca. Ahora, este incansable voluntario vuelve a alzar la voz.
