Los cuatro últimos niños ha coincidido con una nueva Federación de Fallas y un nuevo gobierno municipal, donde el padrino ha sido el concejal socialista Juan Manuel Prieto en representación de la Alcaldía y las madrinas las Falleras Mayores de Gandia de cada año.
Ya no existe el temor de que si los padrinos se olvidarán de sus ahijados con el tiempo, porque ahora existen los padrinos oficiales, elegidos por la familia. Pero también, se han dado cuenta que se han creado entre los cuatro padrinos y el ahijado un vínculo muy especial.
Ahora, dice la mamá de Altea, “nuestros niños tienen cuatro padrinos, un gran privilegio”.
Los padres de Mauro recuerdan el día del bautizo como “tranquilo, estuvimos muy cómodos, fue una experiencia muy bonita”.
Es la única ciudad de la Comunidad Valenciana que realiza este acto. El bautizo ha cambiado bastante con el tiempo. Al principio el bebé elegido era aquel que nacía cerca del 12 de marzo. Se daba el caso, que algunos padres no eran falleros y no disfrutaban de esta tradición. Poco a poco, se fue decidiendo que fuese un niño que naciera cerca del 16 de marzo, y aunque tuviese uno o dos meses, pero que primara que su familia tuviese fuertes raíces falleras para que la familia disfrutara el momento.
La madre de Inés comentaba a ‘Gente’, “mi familia política es de Almería y no podían creer todo lo que se vivió ese día, unos momentos inolvidables”.
Y es que todos coinciden que reciben tanto afecto de la gente que no se lo creían “es algo que hay que vivirlo. Es como si fuese el día de nuestra boda, pero multitudinaria”.
“Desfilar hasta la iglesia y que todos nos aplaudan y den la enhorabuena -dice la mamá de Altea-, para los que somos falleros es cumplir un sueño, un sueño que en mi caso, ni me lo imaginaba. Yo pensaba en un bautismo íntimo y mira por donde estuve rodeada de todos los falleros de Gandia”.
Los papás de Julieta, la niña que será bautizada este año, están inquietos. Al escuchar a todas las madres contar sus experiencias, quieren que ese día llegue cuanto antes, aún están pensando si se visten o no de falleros. “Hemos tenido tantas muestras de cariño, hay gente que nos piden fotos con la niña como si fuese una artista. Realmente, es la protagonista del día. El día que les pusimos los aritos, las chicas de la farmacia nos pedían fotos. Nos reconocen por la calle y nos para gente que ni conocemos, pero que nos han visto en la prensa”.
Coinciden que lo viven de una manera muy especial, que la sonrisa no se va de la cara, mientras que el trato de los falleros y autoridades es exquisito. “Nos atienden, nos miman, y además comentan que es nuestro día y que hagamos y digamos lo que queramos”.
Pero, lo más importante para todas, es que tanto las falleras mayores que han sido madrinas y José Manuel Prieto en representación de la Alcaldesa, recuerdan a los niños, les hacen regalos para sus cumpleaños o reyes y que están pendientes de ellos.
Además, como dice la mamá de Mauro “me gustaría que los tengan como modelos y que quieran ser cómo ellos el día de mañana, unos excelentes falleros”.
