Gandia avanza este martes hacia la normalidad después de las intensas lluvias que el lunes dejaron inundaciones en buena parte del municipio y obligaron a suspender las clases. En apenas dos horas, la ciudad registró más de 100 litros por metro cuadrado, un episodio “extraordinario e imprevisto”, según explicó el alcalde, José Manuel Prieto, que destacó la rápida respuesta del dispositivo municipal.

El Ayuntamiento activó el protocolo de emergencias al decretarse la alerta roja, con especial atención a la protección del alumnado en los centros escolares. “Nuestra prioridad fue garantizar la seguridad de los niños y niñas. En una emergencia, los colegios son espacios seguros”, señaló el primer edil, que insistió en que las decisiones se tomaron “con la información disponible en cada momento y siempre pensando en la seguridad de la ciudadanía”.
Durante las horas de mayor intensidad, la Policía Local se desplegó en todos los colegios para coordinar una salida escalonada del alumnado y evitar desplazamientos en plena alerta roja. “Una emergencia obliga a actuar con calma y firmeza, y eso fue lo que hicimos”, afirma Prieto.

Revisión técnica y limpieza en marcha
Tras la suspensión de clases el lunes, el Ayuntamiento decidió mantener la jornada del martes sin actividad lectiva para realizar una evaluación completa de los daños. Más de doscientos operarios municipales han trabajado desde la madrugada en tareas de limpieza, revisión del alcantarillado y comprobación del estado de los centros educativos.
“Hoy es un día de reparación y de verificación. Cada colegio contará con un informe técnico que certifique que es un espacio seguro antes de su reapertura”, ha anunciado el alcalde. Los colegios reabrirán con normalidad este miércoles, una vez completadas las inspecciones.
La concejala de Educación, Esther Sapena, ha confirmado que las decisiones se tomaron en coordinación con los equipos directivos de los centros. “Desde el primer momento estuvimos en contacto con los directores y directoras. En cuanto se decretó la alerta, la prioridad fue salvaguardar a los alumnos. Los colegios son lugares seguros y así se ha demostrado”, explicó.

Las principales incidencias registradas fueron filtraciones de agua y goteras en algunas plantas bajas, además de un fallo eléctrico puntual en un centro, ya solucionado. “Los técnicos revisan cada instalación y, si alguna aula no reúne las condiciones, se inhabilitará temporalmente y se reubicarán los grupos afectados”, detalló Sapena.
Prieto subraya que, pese a la magnitud del temporal, no se han producido daños personales. “Lo material se reparará, pero hemos protegido lo más importante: la vida de las personas”.

El primer edil, en su comparecencia ante los medios, ha querido agradecer la labor de los cuerpos de seguridad y de los servicios municipales, así como la colaboración ciudadana. “La gente actuó con calma y responsabilidad. Su comportamiento ha sido ejemplar y ha permitido que hoy podamos hablar de una vuelta ordenada a la normalidad.”
