La decisión de la Generalitat Valenciana de mantener a Gandia fuera de las bonificaciones de la tarjeta SUMA es, sencillamente, injusta. Mientras miles de trabajadores y estudiantes de nuestra ciudad se desplazan a diario a València, se les obliga a pagar un 40 % más que otros usuarios de la misma red de Cercanías solo por vivir en la zona D.
¿Qué sentido tiene que un joven de Tavernes o de Xeraco pague poco más de 50 euros por su abono mensual, mientras un joven de Gandia tiene que abonar de 131 euros? ¿Acaso somos ciudadanos de segunda? Esta frontera administrativa, trazada sin justificación razonable, convierte a Gandia en una ciudad discriminada.
El encarecimiento del transporte no solo golpea directamente a los bolsillos de estudiantes y trabajadores con salarios ajustados; también desincentiva el uso del tren y favorece el coche privado, en plena emergencia climática. Y lo que es peor: alimenta una sensación de abandono y maltrato institucional que no deberíamos tolerar.
Gandia no pide privilegios, pide igualdad y que alguien de la Generalitat o del PP de Gandia nos explique porqué SÍ se aplicaba un descuento durante el primer semestre de este año y, ahora, se ha dejado de aplicar en Gandia mientras se mantiene en otros pueblos cercanos como Xeraco o Tavernes.
Tampoco es de recibo que el señor Soler utilice las redes sociales para mentir. Y sí, un abono de cercanías vale 20 €, eso lo sabe todo el mundo. Lo que no puede hacer es intentar confundirlo con la tarjeta SUMA que también incluye el transporte público en el área metropolitana de València. Ahí esta la injusticia y el agravio.
Desde Joves Socialistes queremos pensar que el señor Soler no es un mentiroso, tal vez desconozca las diferencias entre ambos abonos porque sólo utiliza el coche oficial para ir a la capital.
Exigimos a la Generalitat que rectifique y extienda las bonificaciones también a nuestra ciudad. Es una cuestión de justicia social, de cohesión territorial y de sentido común.
Porque vivir en Gandia no puede salir más caro.
