Reflexiones sobre el concurso de fotografía de la Semana Santa de Gandia

- Publicidad -

Llevo días recibiendo mensajes y llamadas sobre el concurso de fotografía de la Semana Santa de Gandia. La fotografía premiada no representa el sentir cristiano y roza la ofensa a la fe católica —no ofende quien quiere, sino quien puede—. No he escuchado a ninguna persona con criterio cristiano —persona de fe— hablar bien de esa fotografía ni de la actuación de la Junta Mayor de Hermandades de la Semana Santa al respecto.

El papa san Juan Pablo II, en su magisterio, definió la cultura como el modo de ser y vivir del hombre, subrayando que su calidad depende de su servicio a la verdad, el bien y la belleza. No dudó en advertir que la exclusión de Dios conduce a la «cultura de la muerte». He estado pensando (y rezando) varios días sobre cómo escribir este artículo. Tenía claro que debía hacerlo, pero también debía cuidar el modo. La Semana Santa, para mí, ha sido una de las causas de mi vocación sacerdotal; es parte activa de la Iglesia y, por tanto, es como si fuera mi madre, pues ha sido clave en mi encuentro personal con el Señor.

- Publicidad -

Si se analizan todas las críticas que he hecho a la Semana Santa, se verá que siguen una misma línea: la manipulación política de la fe; la falta de valentía para mantener un criterio profético; la falta de consistencia en la manifestación de la doctrina católica… No han sido críticas a la Semana Santa en sí, sino a quienes, aprovechando que se trata de una realidad con un gran número de fieles, han intentado manipularla, desvirtuarla e incluso denigrarla.

Esta manipulación viene de aquellas elecciones en las que una presidenta, cercana a un partido político, pero de gran valía cristiana, quiso presentarse a la Presidencia de la Junta Mayor. Las artimañas del gobierno de entonces no podían consentir que el poder civil fuese puesto en cuestión y, desde entonces, se han sucedido los males, sin que nadie —ni siquiera la autoridad eclesiástica— haya querido poner solución. Es más, algunos que hemos sido valientes hemos pagado las consecuencias de ese desacuerdo. Con todo, tengo claro que a quien debo rendir cuentas no es a un mal compañero sacerdote, sino al Señor; y en ese sentido tengo la conciencia bien tranquila.

Siguiendo esta misma línea, una vez más los católicos nos hemos visto afrontados por una ridiculización de nuestra fe. Llevamos años en los que la Presidencia de la Junta Mayor ha tomado demasiados caminos equivocados. Se consintió que un concejal comunista provocara que el consiliario de la Semana Santa fuese denigrado a nivel nacional; que nuestra Semana Santa se convirtiera en noticia negativa en toda España; y que las palabras y el contexto fueran manipulados e incluso falsificados. Se pidió perdón con la boca pequeña, pero cuando la ofensa es pública, la Junta Mayor debería haber respondido con la misma rotundidad, manifestando: «Estamos a favor de todas y cada una de las palabras escritas y condenamos esta falsificación y manipulación». Eso hizo el entonces Arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares.

De aquel episodio no se aprendió nada y todavía seguimos pagando las consecuencias. Es más, hemos celebrado un Congreso Nacional que ha sido un fracaso de participación y que no ha servido para nada, salvo la primera conferencia. Poco después, el Ayuntamiento ha tenido que encargar a una cátedra un estudio económico de las Fallas para que no fuera solo la Semana Santa la que mostrara su aportación a las arcas de la ciudad. En ese congreso “nacional” no hubo repercusión alguna, ni siquiera a nivel autonómico; no se publicó ninguna noticia que ayudara a la proyección de la Semana Santa gandiense. Ha sido un gasto y un auténtico «quema cofrades».

Del Día del Cofrade ya sabemos todos lo ocurrido: ante la previsión de lluvia no existía un plan B y, como los encargados de prevenir ya tenían asegurada la cuarta planta del Local Museo, la consigna fue «que cada uno se busque la vida». Y ahora hemos tenido el concurso de fotografía… Con todo lo expuesto, considero necesaria la convocatoria de elecciones y la elección de una nueva Junta Mayor que venga a resolver estos problemas. Pero ya sabemos que aquí no dimite nadie: ni Sánchez, ni Puente, ni Ripoll.

La nueva Junta Mayor debe aportar soluciones y las bases del concurso deben cambiar. La Junta Mayor de Hermandades ha de tener derecho de veto; incluso añadiría que los consiliarios de las hermandades, el consiliario de la Junta Mayor o el propio Arzobispado deberían contar con ese derecho. También podría incluirse a estas personas en el jurado. Al pensar en esto me pregunto: ¿no se sabía, leyendo las bases, que esto podía ocurrir? ¿Hace falta que recupere publicaciones de Facebook de años anteriores quejándome de lo mismo? ¿Se hacen capturas de pantalla de mis quejas y se me critica —a mis espaldas— por parte de quienes utilizan la Semana Santa para contentar al poder político, pero son incapaces de ofrecer soluciones? ¿Ha tenido que estallar un escándalo para que tomemos medidas?

En segundo lugar, si hubiera existido un criterio cristiano, la resolución del concurso podría haberse hecho pública a través de la web de la Semana Santa, sin necesidad de enviar la fotografía a los medios ni exponerla públicamente. Por las bases no se puede negar la publicidad del concurso, pero sí se puede evitar el escándalo. Claro, como saben tanto de comunicación… que la mesa redonda sobre comunicación del congreso “nacional” ya previno estos problemas —lo escribo con ironía—.

No me extrañaría que Hazte Oír o Abogados Cristianos aparecieran por la Casa de la Marquesa e hicieran desaparecer la fotografía… ¿podría ser? ¿Era preciso exponerla? Se puede conceder el premio, pero no tengo por qué exponer algo que pueda ridiculizar mi fe.

Con todo, no quiero que mis palabras sirvan únicamente como reprimenda. La Semana Santa es algo que quiero y amo, y estas líneas nacen como denuncia profética y, al mismo tiempo, como muestra de disconformidad para ayudar al buen criterio de los buenos fieles. Esperemos que todo esto nos haga pensar, que pronto tengamos elecciones y podamos forjar un nuevo rumbo para la Semana Santa. Una Semana Santa que esté más en comunión con lo eclesial que con lo mundano. Entonces seremos, de verdad Semana Santa, o dicho canónicamente, Asociación Pública de Fieles. 

Paco Llorens
Sacerdote y cofrade

- Publicidad -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -

ÚLTIMAS NOTICIAS

Gandia reforça el seu patrimoni i la formació amb noves subvencions del Ministeri

L’Ajuntament de Gandia ha aprofitat la reunió ordinària de la Junta de Govern Local per anunciar dues subvencions claus que impulsen la ciutat: una...

El Mediterrània 2026 amplia el seu cartell amb Siloé, Miss Caffeina, Melifluo i Kitai

El Festival Mediterrània continua desvelant novetats per a la seua edició de 2026 i ha anunciat un tercer avanç de cartell que suma a...

La Setmana Santa de Gandia 2026 ja té cartell

L’Ajuntament de Gandia ha presentat aquest matí el cartell anunciador de la Setmana Santa de Gandia 2026, una proposta visual obra de Núria Tamarit...

Un acto institucional y vecinal recuerda los 60 años de Benipeixcar como parte de Gandia

Benipeixcar celebró este domingo el 60º aniversario de su anexión a Gandia con un acto conmemorativo que reunió a vecinos, asociaciones del barrio, representantes...

Obert el procés dels Pressupostos Participatius de Gandia 2026

Ja està en marxa una nova edició dels Pressupostos Participatius, una eina que permet a la ciutadania proposar i decidir projectes destinats a millorar...
- Publicidad -
- Publicidad -