El cementerio de Paterna ha acogido este fin de semana el acto de homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo coincidiendo con el inicio de los trabajos de exhumación de la fosa 126, la más grande del territorio valenciano. Esta intervención pretende localizar los restos de 170 víctimas procedentes de cinco «sacas» de los fusilamientos que se produjeron entre los meses de agosto y septiembre de 1940.
Entre ellos, algunos vecinos de Gandia, Simat de la Valldigna, Oliva o Bellreguard. Hasta allí se desplazaron algunos representantes municipales, como la alcaldesa de Oliva, Yolanda Balaguer; o el concejal de Memoria Democrática, Josep Escrivá, quien decía: “No se trata de idealizar la república, ni heroizar a las víctimas. Las heroínas y héroes son los padres, las mujeres e hijos, hermanas, primos y nietos que perdieron a un familiar en un reproche orquestado en tiempos de paz por un estado dictatorial, y han sabido superar el silencio. Las víctimas, son víctimas y tienen que estar reconocidas. Nuestro objetivo es ser consecuentes con la responsabilidad y la deuda pública que tienen las instituciones democráticas con estas familias”.
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También acudió el todavía alcalde de Bellreguard, Àlex Ruiz, para rendir homenaje “ a nuestros vecinos Bautista Pastor, Joaquín Pastor y Francisco Gregori, don Paco”.
Estuvo en el acto la consellera de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo, quien calificó los trabajos en la fosa 126 de Paterna como «un paso imprescindible para conseguir un territorio libre de fosas», que no es otra cosa que «un país donde la impunidad no vuelva a imponerse sobre la dignidad, la decencia y la verdad». “No podemos olvidar, no queremos olvidar que bajo este minúsculo rectángulo de tierra yacen más de 170 personas asesinadas a sangre fría. Y que en el espacio que nos rodea se enterraron más de dos mil, durante una matanza sistemática perpetrada en nombre de Dios y de la patria».
«Queremos que las familias puedan hacer su duelo, restablecer los vínculos más íntimos con nuestro pasado, reconstruir una historia familiar ocultada por el terror institucionalizado y por una vergüenza impuesta», ha subrayado la consellera de Calidad Democrática. Pérez Garijo ha lamentado que 81 años después «todavía hay quién querría que no excavamos esta tierra porque no lo estiman prioritario», una cuestión que la consellera ha considerado «urgente» para restaurar la decencia de un país o hacer una mínima reparación cuando el tiempo de la verdadera justicia ya pasó con la desaparición física de los verdugos.
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«Por eso estamos dedicando los recursos necesarios, nada más y nada menos, a esta tarea dolorosa, pero tan necesaria. Realizar exhumaciones como la que hoy comenzamos es una prioridad que también ha quedado reflejada en el proyecto de presupuestos de 2022», ha indicado la consellera.
El camposanto de Gandia también entra en el listado. Recientemente, el estudio que se está encargando de las excavaciones, ArqueoAntro, ha llevado a cabo una nueva intervención, pero también en esta ocasión los resultados han sido infructuosos y todavía no se han conseguido encontrar los enterramientos comunes de los represaliados.
La consellera de Calidad Democrática ha asegurado que ahora que la memoria está libre «por fin sabemos que no cayeron en combate o en un bombardeo, ni murieron de enfermedad o hambre; sabemos que una bala perfectamente identificable los atravesó y que alguien ordenó que los enterraran sin nombre para que nadie pudiera ir a llorarlos o recordarlos».
