Real de Gandia y Guardamar son, en porcentaje, los municipios que mayor incremento experimentan desde 2015
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La población de la Safor varía cada año, adaptándose a los cambios que se producen en las comunidades. Factores económicos, fundamentalmente, pero también sociales o culturales, propician los movimientos poblaciones y los cambios de residencia. Tanto locales, como nacionales e internacionales.
Los datos del padrón municipal recopilados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son una buena prueba de ello. Reflejan al detalle los incrementos o descensos de habitantes que registra cada localidad en cada año y permiten detectar tendencias.
En el caso de la Safor, hay una evolución natural de forma generalizada. Hace unos 16 años los padrones se dispararon con la llegada de inmigrantes. Una situación que fue revertiéndose poco a poco según se recrudecía la crisis económica. Muchos se vieron obligados a regresar a sus países de origen. Pero también muchos saforenses tuvieron que emigrar en busca de oportunidades. El ciclo volvió a invertirse y en estos momentos las poblaciones están más o menos estables. De hecho, en los últimos cinco años apenas ha variado un 1,48%, al pasar de los 174.459 habitantes que había registrados en 2015, a los 171.903 inscritos en 2019, lo que supone una reducción de 2.556 personas.
Analizando la tabla completa de los 31 pueblos de la comarca, se pueden destacar algunos aspectos en el periodo comprendido entre 2015 y 2019.
En términos porcentuales, Real de Gandia es el municipio que mayor crecimiento experimenta, un 7,11%, que alcanza los 2.461 habitantes. Guardamar registra un aumento similar y registró el año pasado 526 personas empadronadas. Almoines, Palmera y Llocnou son también pueblos en los que la crecida ha sido progresiva en los últimos cinco años. Por el contrario, Villalonga, Oliva, Alfauir, Rafelcofer, Xeraco, Benifairó y Piles pierden algo de población cada año.
Xeraco, Tavernes, Miramar, Bellreguard, Gandia y Alqueria también han mantenido una progresión descendente en cuanto a empadronados, aunque todos ellos registraron un repunte en 2019, aunque en algunos casos no llegaron a los niveles de 2015.
Por otra parte, Simat, Almiserà y Piles se han mantenido casi invariables aunque con una ligera bajada, mientras que Potries y Castellonet ha sido justo a la inversa, con un tímido incremento. Beniarjó (1.765), Beniflà (457) y Benirredrà (1.592) apenas varían en ese periodo de tiempo.
Por último, Ador, Barx, La Font d’en Carròs, Daimús, Ròtova y Palma de Gandia son las localidades que mayores cambios han experimentado en estos últimos cinco años, con subidas y bajadas cada ejercicio. Pero todos ellos cierran 2019 con mayor población que la registrada en 2015.
