![[Img #15122]](http://gentedelasafor.es/upload/images/08_2020/2884_7698_a851997b-4ebc-4071-9e80-81be9508f98a-769x10241.jpg)
La pandemia del coronavirus provocó que el curso 2019/2020 fuera el más atípico de los últimos años, si no décadas. Lo que en principio parecía una parada preventiva de las clases de un par de semanas, acabó convirtiéndose en una salida definitiva de las aulas para lo que restaba de curso, más de 3 meses. El caos organizativo fue máximo y pese a la incertidumbre, los cambios constantes en los decretos y la inexperiencia en un sistema docente telemático, al final la comunidad educativa logró salvar el curso.
En menos de un mes comenzarán las clases y esa incertidumbre sigue ahí. Al igual que el virus. Los equipos directivos de colegios e institutos, la Inspección de la Conselleria y también las concejalías de Educación de los Ayuntamientos han trabajado a destajo todo el verano para planificar, en la medida de lo posible, la vuelta a las aulas el próximo 7 de septiembre y la adaptación de sus espacios. La improvisación ya no vale y las premisas son claras:
– Si hay espacio, las clases deben ser presenciales, aunque implique cambios en los horarios (por ejemplo, clases por la tarde). Es la primera y principal.
. Si no hay espacio, se debe aplicar la fórmula 2+3: Dos días telemáticamente, tres días presenciales. Pero esta opción ha de estar muy bien argumentada y justificada ante la inspección.
El ciclo de Infantil trabajará a través de los denominados grupos estables de convivencia o ‘burbuja’, en los que haya la menor movilidad posible y contacto entre diferentes cursos.
Una gran ventaja que tiene la ciudad de Gandia es que, al menos por el momento, cumple a rajatabla las restricciones en cuanto a la ocupación de las aulas. Es decir, que tras las inspecciones se ha comprobado que todos los centros disponen de espacio suficiente para garantizar las ratios en los más pequeños y la distancia de 1,5 metros en los cursos superiores de Primaria y resto de ciclos.
Los inconvenientes llegan en las zonas comunes, los patios, comedores, entradas y salidas… Ahí es donde debe aplicarse el máximo cuidado y donde se centran ahora todas las miradas. “Cada edad tiene sus complicaciones y es difícil pretender que los niños o los adolescentes cumplan todo a rajatabla”, explica la concejala de Educación de Gandia, Carmen Fuster. En ese sentido, “tenemos cierto nivel de preocupación, que eso es bueno también porque ayuda a estar alerta. Confiamos en que toda va a ir bien. Y si no va bien, tendremos que estar preparados”.
¿En qué? Ya no se puede improvisar. Tras la llegada de la pandemia y el decreto del Estado de Alarma se suspendieron las clases. “Nos íbamos para una semana y estuvimos 3 meses. Ahora tenemos que controlar todas las plataformas digitales y tener todo muy organizado”, señala.
MATRICULACIÓN
Toda esta planificación se ha hecho en base a los datos obtenidos tras el proceso de matriculación ordinario, que también se ha dilatado durante el verano, y las cifras de estudiantes que se esperan para este curso. Pero cada año llegan en septiembre nuevas familias a Gandia a trabajar y con ellas, más niños y niñas que se escolarizan y a los que hay redistribuir por los colegios e institutos, tanto públicos como concertados. Y ahí es donde puede generarse otro problema en lo que a espacios se refiere, dadas las limitaciones que se deben aplicar. Sirva como referencia los datos del curso pasado: en septiembre de 2019 se inscribieron casi 400 alumnos y alumnas de Primaria y unos 300 de Secundaria.
Los inspectores de Educación están muy pendientes del tema, puesto que Gandia es una ciudad muy activa y amplia en este ámbito, ya que atrae a mucha gente a trabajar coincidiendo con el inicio de la temporada citrícola. “Ahora todo ha cambiado y los espacios son los que son. El 2 de septiembre se cierra la matrícula definitivamente y será ahí cuando sepamos realmente cuál es la situación, y tendremos que ser muy creativos porque habrá que dar una solución. Confiamos en poder dar respuesta sin tener que buscar espacios fuera de los centros”. Cambios de horarios, clases semipresenciales en Secundaria, reconversión de aulas en los colegios de Primaria y creación de nuevas líneas para mantener la ratio de 20. Son algunas de las opciones con las que trabaja cada centro.
![[Img #15125]](http://gentedelasafor.es/upload/images/08_2020/7238_carmen_fuster2020.jpg)
Fuster reconoce: “Prácticamente sólo puedes planificar el hoy y el mañana, porque estábamos muy bien pero ahora ya no sabemos qué va a pasar. Todas las previsiones a nivel educativo son con vistas a octubre, noviembre y diciembre, pero ahora mismo hay un nivel de incertidumbre muy elevado. Así que basándose en esa incertidumbre, los centros educativos no han parado de trabajar, porque el curso comienza en menos de un mes y es un sector en el que no se puede improvisar”.
Se barajan todos los escenarios: la incorporación ‘normal’, aunque con todas las modificaciones en cuanto a higiene y distancias; la posibilidad de que iniciado el curso haya un foco y haya que volver a salir; una incorporación semipresencial en el caso de los cursos superiores (Secundaria, Bachiller y Formación Profesional) e incluso la no incorporación.
Los Ayuntamientos tienen pocas competencias en el ámbito educativo. Son las autonomías las que se encargan de establecer los protocolos y cada centro es el que se reorganiza en función de sus circunstancias. Pero las administraciones locales son clave en cuanto a asesoramiento y apoyo. “Estamos trabajando mucho la seguridad para seguir las recomendaciones sanitarias”.
En ese sentido, el departamento de Educación del Ayuntamiento de Gandia ha elaborado todo un material informativo sobre la importancia de la higiene individual, a través de grandes pancartas que se colgarán en las fachadas de todos los centros educativos, de modo que a diario se recuerden acciones tan básicas como lavarse las manos, usar la mascarilla (los más mayores) y respetar las distancias para convertirse en centros seguros frente al Covid. El lema es: ‘La garantía de un curso seguro es que nosotros nos responsabilicemos’. “Queremos visibilizar aquello que ellos ya hacen”.
Todas estas medidas que los centros están aplicando son de puertas para adentro. Pero de puertas afuera, en el momento que el alumnado sale a la calle, en el momento mismo de cruzar la puerta del colegio, la responsabilidad recae ya en el comportamiento individual y ahí es donde vuelve a resultar imprescindible la concienciación ciudadana, que escapa ya al control y competencias del profesorado. Y el lema escogido encaja con ese objetivo: ‘La garantía de un curso seguro es que nosotros nos responsabilicemos’.
