Llegó el día del juicio y, tras una intensa campaña de movilización que dura ya meses, más de un centenar de personas se concentraban esta mañana, 1 de diciembre, a las puertas de los juzgados de Gandia para dar un férreo apoyo a Joan Cogollos, activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Está acusado de agredir a un policía local durante un desahucio en Oliva en 2018, concretamente, de agresiones e insultos, y piden de castigo 1,5 años de cárcel y una multa.
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Cogollos, maestro de Primaria jubilado, ha llegado puntual y se ha encontrado con decenas de personas que portaban pancartas en su defensa, en contra de la Ley Mordaza y de la política de desahucios en general. Entre aplausos, y con un pasillo improvisado, Joan Cogollos entraba agradecido y tranquilo a la sede judicial donde les esperaban los agentes que intervinieron en aquel desahucio y que después le acusaron.
Entraba tranquilo porque él siempre ha defendido su inocencia, al igual que toda la gente que le esperaba fuera. Porque como todos insistían, “es la persona más pacífica que conozco, involucrada hasta la médula en las causas sociales, pero incapaz de hacer mal a nadie y, mucho menos, agredir a un policía”.
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Y entraba confiado también en la prueba clave de su defensa, un vídeo que un guardia civil de paisano grabó aquel día y que, según Cogollos, demuestra su inocencia e incluso que fue él quien fue apartado por los agentes. “Se ve que ni empujé a nadie contra la pared, ni dije los insultos que me atribuyen. Lo único que se ve es que en una mano llevo la orden judicial y con la otra intento acercarme para negociar con los agentes y conseguir que, al menos, nos dejaran sacar algunas pertenencias de la familia”, explicaba antes del juicio.
Más de cinco horas ha estado dentro. Y fuera, le seguían esperando con consignas de todo tipo. Sobre las 17.30 horas, Cogollos abandonaba los juzgados de Gandia, aliviado por dar un paso más en su lucha contra lo que considera una injusticia pero también indignado por todo el proceso. “Están mintiendo”, decía a su salida a los suyos, porque a pesar de las imágenes proyectadas, algunas de las declaraciones no han variado respecto a las acusaciones iniciales. Dos de los agentes, sin embargo, sí han cambiado su versión de los hechos que aparecen en los atestados y resultan ahora contradictorias con lo que han declarado en el mismo juicio los otros miembros de la Policía Local y el resto de agentes de la Guardia Civil. La Fiscalía, por su parte, mantiene la petición de pena de prisión por atentado a la autoridad y las dos sanciones por lesiones aunque, según afirmaba Raúl Burgos, abogado de Cogollos, sí se ha retirado la pena de responsabilidad civil (120 euros) por las supuestas lesiones sufridas por el agente.
«Los agentes han cambiado su versión y matizado aspectos como que Joan no le empujó ‘contra’ la pared sino ‘hacia’ la pared, o que la agresión no se produjo ni al principio del desahucio ni durante los 15 minutos de la grabación, sino después. Esta versión es insostenible. Primero porque el agente dice que dejó de grabar cuando la cosa ya estaba calmada y aún permaneció en el lugar bastante tiempo y allí no sucedió nada. Y segundo, porque se contradice con el propio atestado que señala que la agresión se produjo al principio, cuando se estaba produciendo la grabación. El juicio ha contrastado que algunos policías mienten y tienen una memoria selectiva. Pero las imágenes son claras, nunca hubo contacto», destaca Burgos.
El juicio, que ha supuesto una importante movilización ciudadana a través de las redes sociales más allá de Gandia y la Safor, ha quedado visto para sentencia. Pueden ser semanas o meses. Mientras tanto, mientras haya fuerzas, Joan seguirá al pie del cañón, ayudando a todas las personas que corran peligro de quedarse en la calle; a cualquier familia que necesite ayuda; en definitiva, Joan Cogollos seguirá haciendo lo que sabe, ser “un defensor de los derechos de las personas y del planeta”, porque «la lucha continúa, seguiremos en la calle», decía.
