«Esta iniciativa es una inyección de positividad para muchos»

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En el momento que se pone en marcha la iniciativa de Mascarillas A GoGo, casi nadie hablaba de confeccionarlas. Por lo tanto, se podría decir que fue casi casi una idea pionera. Hoy, un mes y medio después de que la pandemia del Covid-19 trastocara la vida del munod entero, pocos son los que no saben qué es eso de Mascarillas a GoGo. Mariola Juan, Miembro del Consejo de Administración de la empresa Vicky Foods, toma las riendas de esta idea que, según sus palabras, «ya va sola». Cada voluntario asume su parte y a través de whatsapp se organiza todo el proceso.

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– ¿En qué momento exacto surge la idea de hacer mascarillas para la empresa Vicky Foods?

– Como somos una empresa de alimentación impusimos el uso de mascarilla obligatoria para todo el personal sobre el 15 de marzo. Teníamos mascarillas en stock porque las utilizábamos en algunas zonas de tratamientos de productos químicos o para personas alérgicas, pero eran desechables. Decidimos comprar en cantidad y comenzamos a tener problemas, unas llegaban, otras no. Nos dimos cuenta de que las que llegaban, eran de una calidad ínfima, había que buscar rápidamente una solución porque nuestra empresa tiene 3.000 trabajadores, por lo tanto ¡eran 3.000 mascarillas diarias!. Tenemos la suerte de que nuestros trabajadores participan en la empresa y eran conocedores de las dificultades que estábamos teniendo. Viendo que la situación empezaba a complicarse todo, y sabiendo que en plantilla hay gente costurera y también muchos de sus familiares, a algunos se les ocurrió proponerlo en fábrica que comenzáramos a fabricarlas nosotros mismos.

 

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– Se necesitaba mucha gente para hacer 3.000 al día.

– La idea fue confeccionar unas mascarillas que pudiéramos lavar. Era una salvajada pensar en 3.000 mascarillas diarias. Mientras seguíamos buscando dónde comprar el material, nos dijimos: pongamos en marcha la iniciativa. 

 

 

– ¿Fue difícil el comienzo?

– Nos pusimos en contacto con un fabricante que nos proporcionó telas, gomas e hilos y así empezamos. A partir de ahí, repartimos el 19 de marzo las primeras a nuestros trabajadores. Luego decidimos ayudar al resto de empresas porque ya éramos conscientes de lo que se venía. Habíamos comprado mascarillas en China, pero el periodo de llegada era largo y comenzaba a complicarse todo. Fue todo muy rápido.

 

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– ¿Cómo comenzó la ampliación de la confección y distribución?

– Empezamos con las costureras del pueblo, de Villalonga, donde nació nuestra empresa y poco a pocose fue sumando gente que quería solidarizarse, hasta que hemos llegado a los 450 voluntarios.

 

 

– Han llegado a las 100.000 mascarillas. ¿Pensó que esta idea podía llegar tan lejos?

– Para nada. Si hace dos meses nos dicen esto, pensamos que es una película de ciencia ficción. Cubiertas las necesidades de nuestra empresa, dijimos: Vamos a ayudar a empresas de la zona que lo estaban solicitando. Luego se sumó la policía, residencias de ancianos, centros de salud de la comarca porque los médicos no tenían mascarillas para ir a visitar a sus enfermos, hospitales… Incluso, nos han pedido para residencias de ancianos de otras zonas de España.

 

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– Este gesto de solidaridad, ¿ha servido en parte como terapia?

– Sí, por supuesto. Hay gente que al estar viviendo encerrada, tenía momentos muy negativos, y la colaboración en el proyecto ha sido una inyección de vida. Hay hogares que viven estos días con mucha incertidumbre por su futuro y esto, además de hacerles sentir útiles y solidarios, ha sido también una terapia. Un cambio muy positivo que en algunos casos, seguro que habrá evitado depresiones.

 

 

– ¿Cómo se siente encabezando un proyecto que ha ayudado tanto a toda la comarca?

– Mucha gente de las empresas nos llegaba a preguntar cuánto nos tenía que pagar. Por supuesto que nada, esto nació por solidaridad. Ha sido nuestro granito de arena en la lucha contra este bicho y el agradecimiento de todos en cada entrega es enorme. Tenemos 6 grupos de whatsapp, distribuidos en varias zonas: un grupo general, el de Gandia, Villalonga/Ròtova, Oliva/Bellreguard, hay gente cosiendo en Cullera y en El Palmar. Así organizamos mejor las entregas y recogidas. Por ahí, aclaramos dudas, se pasan vídeos tutoriales y se comparte mucho.

 

 

– ¿Cómo compagina su trabajo en la empresa con la coordinación de toda esta infraestructura?

– Al final, prácticamente va solo. Participo todos los días, pero más o menos es un engranaje que funciona solo. Los pedidos y los contactos pasan por mí, pero los reenvío a la gente encargada y listo.

 

 

– ¿Cuándo acabará esta labor?

– Parece que nunca… Les ofrecimos a los ayuntamientos coser mascarillas para que las repartieran a sus vecinos porque la solución no era una mascarilla de papel desechable. Estamos finalizando el pedido de todos los ayuntamientos de la comarca que lo han solicitado, y ahora, no podemos dejar a los niños.

 

 

– ¿Van a confeccionar mascarillas para los más pequeños?

– Sí, por supuesto. Primero serán para los hijos de 3 a 14 años de nuestros trabajadores y después para todos los ayuntamientos que lo soliciten. Luego, supongo que finalizaremos porque esto seguro que llegará al fin y volveremos a la normalidad. Todo este entramado de solidaridad cuesta muy poco y ayuda bastante.

 

 

La palabra ‘bastante’ queda muy corta al hablar de la labor de esos cientos de personas anónimas cuya labor tiene un valor social incalculable. Por ellos, y para ellos, se elaboró este vídeo de reconocimiento y agradecimiento:

 

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