A las 18.00 horas de este martes 18 de enero se reabría definitivamente el puente de Alicante tras la intensa reforma a la que ha sido sometido los últimos meses. De este modo, están ya en funcionamiento ambos carriles con los dos sentidos para la circulación de vehículos, tanto de entrada como de salida en la ciudad.
El proyecto ha durado unos ocho meses y contaba con una inversión de 1,5 millones de euros, financiados íntegramente con fondos municipales dentro del Plan de inversiones que contempla el Presupuesto Municipal de 2021. Se trata del segundo puente que se construyó en la ciudad y es uno de los principales accesos, que se plantea también como el trazado para completar el nuevo itinerario seguro de acceso al hospital, dotando de una continuidad a la obra ya realizada.
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Fue construido entre 1884 y 1889 para conectar la carretera entre València y Alicante y dar un mejor acceso a la ciudad. Hasta su construcción, el único puente con que contaba Gandia era el Pont Vell (encargado por Jaume II en 1310), que en la década de los 70 fue ampliado. El puente se sitúa dentro del paisaje protegido del Serpis, con un paseo fluvial que a medio plazo se pretende conectar con el mar. También se ubica en el ámbito de protección de la muralla de Gandia y el núcleo histórico. Representa, por lo tanto, un excelente punto de observación de la ciudad.
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La nueva obra permite a los peatones ganar en seguridad (la iluminación ha sido mejorada y se han colocado barandillas nuevas) y amplitud (la acera pasa de menos de un metro a casi 3). El gobierno municipal ha trabajado durante dos años para posibilitar el acceso desde el Centro Histórico a la otra parte del río, el hospital y sus alrededores. Con esta acción, se mejora, por tanto, la conexión de la ciudad y se facilita la movilidad sostenible.
Y no conllevará únicamente la mejora del puente en sí y su entorno, como conexión integrada hacia la zona del hospital. Su ejecución ha supuesto también negociaciones paralelas con propietarios de solares para habilitar nuevas plazas de aparcamiento en los alrededores del Centre Històric. Cabe recordar que, una vez concluyan los trabajos, el Ayuntamiento pretende retomar la peatonalización del casco antiguo, concretamente, la plaza Mayor y el entorno del ayuntamiento desde, precisamente, la zona del Convento de las Clarisas. Esta actuación, de hecho, se aplazó para que no coincidiera en el tiempo con las obras y cierre del puente de Alicante.
Hoy en día se hace necesario un cambio de paradigma en cuanto a la movilidad, con infraestructuras aptas para todo tipo de usuarios, concienciación ambiental, promoción de hábitos de vida saludables, como los desplazamientos a pie, bici o transporte público. No se trata de un proyecto aislado, ya que la ciudad está invirtiendo en la mejora de puentes desde la legislatura pasada, como fue la peatonalización del puente del Raval o la construcción, por parte del Ministerio de Fomento, del puente que une los distritos de Venecia y Rafalcaïd.
