![[Img #16589]](http://gentedelasafor.es/upload/images/10_2020/5538_73399767_1178401742363148_8377298595195387904_o-1.jpg)
«No hay nada que esté por encima de la salud de las personas». La Federación de Fallas comenzaba así un comunicado difundido para anuncia que, finalmente, se ha suspendido el acto programado para mañana. «A las 15.13 horas de hoy viernes 30 de octubre, a escasas 24 horas del comienzo del acto, el presidente de la Federación de Fallas ha recibido un informe detallado por parte de la letrada titular del ayuntamiento de Gandia donde se indica que el acto en cuestión NO ESTÁ PERMITIDO, según la nueva normativa aplicable».
Desde la anulación de las fallas en marzo de 2020, el mundo fallero de Gandia, ha acatado la situación con el profundo pesar que supone. El comunicado dice: «Hay que destacar que el colectivo ha dado un ejemplo de comportamiento en estos últimos siete meses, puesto que la incidencia de la Covid-19 en el mismo ha estado prácticamente nula, y la actividad fallera se ha reducido totalmente cero».
A mediados de septiembre la Federación de Fallas estimó conveniente recobrar progresivamente la actividad festiva después del comienzo del curso escolar. Parecía que no era un foco probable de contagios después de la vuelta a las aulas de niños y niñas. Pero, no fue así.
Después de este paso, la Federación de Fallas se dirigió al Ayuntamiento de Gandia para empezar a introducir las fallas dentro de la agenda social y cultural. De acuerdo mutuo, se pensó en mirar fechas para finales de noviembre, coincidiendo con la festividad de la UNESCO (fallas, patrimonio inmaterial de la humanidad).
La situación de la Comunidad Valenciana, y en la Safor particularmente, parecía que era esperanzadora en comparación con otras zonas del estado. Así, por ejemplo, en rueda de prensa del pasado jueves 15 de octubre, Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, anunció que «estamos observando una cierta estabilización en la tendencia nacional» de contagios de Covid-19 y apostó porque «podríamos estar en la fase de estabilización previa a un posible descenso».
Estas declaraciones y la mejor situación local respecto a otros territorios, alentó a la Federación de Fallas para preparar el primer acto desde el aplazamiento de la fiesta el pasado mes de marzo, eso sí, en el Museo Fallero con control de aforo y medidas de seguridad.
El sábado 17 de octubre la FdF hizo público la realización de un primer acto: «Las fallas 2021: hacia una nueva normalidad». Un acontecimiento a puerta cerrada, con un control de aforo estricto, que no llegaba a las 100 personas, con una observación absoluta de las normas sanitarias. Un acto dentro de las condiciones legales establecidas en la normativa vigente de la GVA, en aquel momento. Un acto análogo a ‘ir al cine o al teatro’. No se trataba de un acto festivo: no habría música, ni comida ni bebida, ni llamamiento a la fiesta etc. Se trataba de un acto tradicional a puerta cerrada: una escenificación de la tradición fallera, desde el escenario del Museo».
Un acto donde el público era formado por reinas, presidentes y presidentas de las fallas, que junto con Falleras Mayores y Cortes de Honor, recibirían un merecido homenaje. La empresa Moll Autos, patrocinaría este momento.
El acto se avisó en solo 15 días de antelación sabedores, y así lo han manifestado, de que la situación podría cambiar radicalmente en horas. El pensamiento de la Federación de Fallas es que no es momento de pensar a largo plazo: «la vida ha cambiado en ese sentido para todos (vacaciones, ocio, trabajo, familia…) Es preferible ir día a día, paso a paso, y valorar en el momento exacto la situación».
Según el comunicado oficial, «este acto tenía una intención triple: volver a la actividad fallera, mover la actividad económica de los negocios relacionados con la falla, y demostrar a la sociedad de Gandia que es posible la celebración de acontecimientos con todas las garantías y sin poner en peligro ni a los asistentes al mismo, ni al resto de personas. Para la celebración se había realizado un plan de contingencia: el más severo y exigente que se podría desarrollar».
En poco menos de 7 días la situación ha cambiado, cosa que demuestra la imposibilidad de ninguna programación, ni a corto, ni a largo plazo. El estado de alarma vuelve por segunda vez «y causa -seguramente de una manera justificada- un luto importante a nuestro sector. Una vez consultada la idoneidad de la realización del acto con el ayuntamiento de Gandia, y con juristas independientes que interpretaron las normas vigentes entonces, se acuerda continuar con el acto programado, puesto que no incumplía ninguno de las normas decretadas». Se modificó el horario previsto para cumplir con el toque de queda.
La Federación de Fallas hacía latente su malestar al decir: «Tanto la administración local, como otras asociaciones y movimientos, han desarrollado su actividad en las últimas horas. Estos actos ya concluidos, y su afluencia de público y condiciones, se pueden consultar en medios y redes de comunicación, puesto que han sido publicitados. No tenemos noticia que ningún establecimiento esté en Gandia cerrado: la cultura no se ha parado, y cines, teatro, salas de exposiciones, casa de cultura, instalaciones deportivas, etc. permanecen abiertas a horas de la publicación de este comunicado».
«No pretende la FdF ser aquello que no es. Tampoco jugar a saber el que no sabemos. Pero el Museo Fallero no es una sede festiva. No está estipulado como tal. Posee una licencia de apertura como lo que es, y por tanto, interpretamos que es análoga en otras salas culturales. Respecto al aforo y lo que desarrolla la norma al respeto, este acto estaba pensado con un aforo de 25% total del teatro. Mucho menos que el que se utiliza en diferentes instalaciones culturales. Dado que no somos juristas, y que partimos siempre del respecto a los otros, no nos resta sino acatar aquello que indica el mencionado informe y por tanto, suspender el acto previsto».
La intención de la FdF es que esta suspensión sea temporal y se pueda retomar el acontecimiento, cuanto antes mejor, cuando la situación y la norma lo posibilite. El comunicado finalizaba: «No está en el espíritu de las fallas, poner a nadie en peligro. No vale la pena, ni por las fallas ni por nada más. Pero llama poderosamente la atención la celebración de ciertos acontecimientos, y sus condiciones, mientras que el nuestro, tomado prestado por un plan exigente de contingencia, se ha visto como una amenaza».
El enfado se hacía palpable cuando agregaban: «La situación es negativa, y nadie es el culpable. Puede ser que no ‘deberíamos’ hacer el acto. Pero quienes tienen que dar ejemplo… no son las fallas. Las fallas llevan 8 meses absolutamente paradas: ya han dado ejemplo del que es parar completamente su actividad. Están simplemente buscando un momento para resurgir, despacio, y con responsabilidad».
Pedían disculpas a todos los implicados en la organización con la esperanza de poder volver a contar con todos ellos bien pronto. «Es importante no dejar morir la cultura y apoyarla. Sin ningún tipo de ambigüedad: poesía, teatro, música, cine, fotografía, gastronomía… todo. Pero al menos, podremos también defender que no desaparezcan ni las costumbres, ni las tradiciones, ni la fiesta. Porque un pueblo es más rico cuanto más rica es su cultura. También la ‘cultura popular’. También los negocios que dependen de ella». Por lo tanto, queda desconvocado el acto para el 31 de octubre, hasta un nuevo aviso.
