El alcalde socialista José Manuel Prieto ha vuelto a presentar una Gandia de grandes cifras, grandes proyectos y grandes titulares. En cualquier entrevista afirma que «Gandia es una certeza», que la ciudad está mejor que hace tres años y que todos los indicadores socioeconómicos son mejores. Habla de 130 millones de euros en inversiones, de Sanxo Llop, del Gandia Arena, del puerto, del CSIC, de la industria, del turismo y del nuevo transporte público.
La pregunta es muy sencilla: ¿han invertido ese dinero en ejecutar proyectos o en venderlos antes de hacerlos?
Porque este gobierno ha convertido la comunicación en su principal política. El problema es que quien siempre está en la foto nunca está donde debería estar: gestionando. Y el resultado está a la vista: una Gandia estancada, que pierde oportunidades frente a otros municipios y que ha renunciado a liderar su propio futuro.
Una cosa es la Gandia que Prieto describe en las entrevistas y otra muy distinta es la Gandia que pisan cada día los vecinos.
Habla de Sanxo Llop como una gran certeza. Pero esa «certeza» lleva más de diez años anunciándose. Vídeos, campañas, infografías y titulares. El Ayuntamiento parece haberse convertido en una productora audiovisual cuando lo que necesitan los ciudadanos es un gobierno que gestione.
Y si hablamos de gestión, basta con mirar al propio gobierno.
Hace escasos días, Adrián Vila dejó de lado sus funciones para dedicarse a la campaña política del PSOE. Y, por otra parte, es más fácil ver al cometa Halley que a Vicent Mascarell trabajando en Gandia. El concejal de Urbanismo vive entregado a la campaña política de la ministra Diana Morant en lugar de trabajar para quienes le pagan el sueldo: los gandienses.
Prieto también presume del Gandia Arena como una infraestructura estratégica. Lo que no cuenta es que estuvo a punto de perder 2,3 millones de euros de financiación de la Generalitat por los retrasos acumulados.
Nadie le pide que coja un pico y una pala. Lo que se le pide es que gobierne. Que controle los plazos, que exija que las obras avancen y que haga su trabajo. Un trabajo que no hizo con la pista de atletismo.
En el caso de la pista de atletismo, el socialista Prieto se hizo su correspondiente video anunciando el inicio de las obras, pero mintió a los clubs cuando las cosas empezaron a ponerse feas y desapareció cuando había que comunicar que los deportistas iban a perder la temporada entera. En fin, somos lo que hacemos, y con estas cosas conocemos mucho más al alcalde socialista que cuando escuchamos lo que le escriben los 19 asesores que tiene el gobierno socialista de Gandia.
Y el puerto merece un capítulo aparte.
Los Tinglados se han convertido en la historia interminable. Hemos perdido la cuenta de los anuncios. Novedades, ninguna. Gandia sigue desaprovechando uno de los espacios con mayor potencial de toda la Comunitat Valenciana.
Es una pena que al alcalde socialista le preocupe más alimentar su ego con un vídeo que impulsar uno de los proyectos más importantes para el futuro de la ciudad. Pensar en el like antes que en Gandia perjudica cada día a los más de 80.000 vecinos que esperan soluciones.
Y la deuda… la deuda.
Prieto habla de menos deuda y menos impuestos mientras refuerza al Clan Socialista de Orengo. El mismo que dilapidó 67 millones de euros del canon anticipado del agua. El mismo que arruinó Gandia.
Toda la credibilidad de Prieto para presumir de gestión económica desaparece cuando vuelve a rodearse de quienes protagonizaron la peor etapa económica de la ciudad. Y mientras intenta vender una imagen de saneamiento, la realidad es que la deuda de Gandia se prolongará hasta 2070.
Lejos de romper con ese pasado, recupera las mismas recetas que llevaron a Gandia a la ruina: privatizar patrimonio municipal rentable para obtener liquidez inmediata.
Eso no es una estrategia de futuro. Es hipotecar el futuro de los gandienses para sobrevivir políticamente.
Y de transparencia… poco se puede hablar.
Una sentencia condena al gobierno del socialista Prieto por falta de transparencia. Y otra obliga al Ayuntamiento a pagar 228.000 euros por una actuación de la etapa de Diana Morant. Aunque, en realidad, no los paga ella. Los pagan los gandienses.
Ante todos estos escándalos, esta inestabilidad y los problemas que empiezan a enquistarse, el alcalde pide tiempo.
¿Tiempo para qué? ¿Acaso no gobierna desde 2021? ¿Cinco años no son suficientes? ¿Qué ha estado haciendo durante todo este tiempo? ¿Mantener vivos procedimientos judiciales contra Arturo Torró que han terminado costando más de 600.000 euros de dinero público para acabar demostrando que siempre fue inocente?
Somos nuestras decisiones, no nuestros discursos.
Gandia no puede seguir esperando a un alcalde obsesionado con su comunicación. La ciudad necesita dejar atrás al Clan Socialista que la arruinó y abrir una ventana al futuro: calles limpias, barrios cuidados, vivienda accesible, seguridad, aparcamiento, transporte eficaz, oportunidades reales y una gestión económica responsable.
Prieto vende una Gandia de grandes titulares.
El papel lo soporta todo.
Pero Gandia no necesita que le digan que es una certeza. Gandia necesita que sus vecinos empiecen a tener certezas.
