Gente de la Safor habla con Víctor Soler, portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Gandia, para hacer un balance de estos dos años de legislatura. El popular resalta la necesidad urgente de un cambio urgente y el trabajo de su grupo para ofrecer a la ciudadanía “un proyecto sólido, ambicioso y que genere esperanza”.
Soler valora la situación económica de la ciudad, la vivienda, turismo o los últimos ataques al colectivo LGTBI en esta entrevista.
- Estamos en el ecuador de la legislatura. ¿Cuál es su valoración general de estos dos años?
Son dos años que no difieren mucho de lo que llevamos viviendo durante los últimos 38 años de régimen socialista. Es un gobierno volcado en la propaganda y la comunicación, pero completamente ausente en lo que respecta a la gestión. Los grandes asuntos de la ciudad siguen sin resolverse. Se repiten constantemente anuncios sobre proyectos que, en teoría, deberían estar ya en marcha desde hace tiempo. En este sentido, la ciudad muestra una parálisis preocupante. Mientras otras localidades avanzan en infraestructuras, competitividad y proyectos de futuro, Gandia está atrapada en una campaña política permanente impulsada por su gobierno. Y eso, evidentemente, no ayuda a mejorar la ciudad.
- Desde la oposición, ¿cuáles diría que han sido los mayores errores o carencias del Gobierno Local?
Diría que hay una evidente falta de gestión, que se manifiesta tanto en el mantenimiento de las calles y los servicios básicos como en las grandes infraestructuras que necesita esta ciudad. El Gobierno tiene un importante déficit de gestión, por ejemplo, en la ejecución presupuestaria: no cumple ni siquiera con sus propios presupuestos. Además, dispone de unos remanentes de tesorería muy amplios, precisamente porque no han sido capaces de ejecutar lo que ellos mismos han aprobado.
Hay cuestiones que para nosotros son fundamentales. La seguridad ciudadana, por ejemplo. En el último año los delitos convencionales han aumentado un 6,9%. Gandia es una de las ciudades de la Comunidad Valenciana donde más están creciendo estos delitos. Esto se debe, en primer lugar, a la falta de agentes de policía local en las calles, y también al desmantelamiento de la unidad de tráfico, lo que está generando más problemas de movilidad.
En materia de vivienda, que es otro de los temas clave para el futuro de Gandia, la situación es igual de preocupante. El año pasado el Ayuntamiento ejecutó un 0% del presupuesto destinado a vivienda. Las subvenciones que se han ofrecido, por ejemplo, para poner en el mercado de alquiler viviendas vacías, han fracasado. Solo tenemos constancia de dos interesados en esa convocatoria, lo que demuestra que no está funcionando.
En resumen, ni en las pequeñas cuestiones del día a día —como la limpieza o los servicios básicos— ni en las grandes áreas como la seguridad o la vivienda, Gandia está avanzando. La ciudad vive una parálisis evidente desde hace años, porque tiene un gobierno que no gestiona: solo hace campaña.
- Vivienda. ¿Cree que no se está avanzando?
Lo primero que creo es que el alcalde socialista debería dejarse de discursos y ponerse a trabajar. De poco sirve tener un discurso florido, hablando siempre de pactos con la oposición, cuando después celebra mesas de vivienda con el sector inmobiliario de la ciudad y margina al Partido Popular, sin invitarlo, pese a que es una demanda del propio sector.
Los grandes consensos de ciudad se construyen sentándonos todos en una mesa y dialogando. Y eso es precisamente lo que falta con el actual alcalde socialista. Había más diálogo con la anterior alcaldesa, Diana Morant, que con José Manuel Prieto.
Nosotros hemos presentado un plan con siete medidas en materia de vivienda, al que llamamos “El PP de Gandia mueve ficha”. Lo trasladamos al alcalde y atiende los principales déficits de vivienda que sufre Gandia desde hace años. Ahora tenemos un gran aliado en la Generalitat, que por fin mueve ficha para construir 67 viviendas de protección pública. En ocho años de gobiernos del Botànic no se construyó ni una sola.
El Ayuntamiento, además, ni siquiera se ha adherido al Plan Vive de la Generalitat Valenciana, que es una herramienta clave para desbloquear la construcción de esas viviendas. Mientras tanto, los anuncios del alcalde en esta materia no dan resultados. Como ya dije, solo dos personas han solicitado la ayuda para poner en alquiler viviendas vacías. Eso demuestra que la política del Gobierno local no ofrece confianza ni seguridad a los propietarios.

- Economía: han criticado el aplazamiento de la deuda. ¿Realmente es una mala propuesta? ¿Cree que no es compatible con las inversiones y un buen futuro para la ciudad?
Alargar la deuda hasta el año 2070 solo beneficia al Gobierno de José Manuel Prieto y castiga a los vecinos de Gandia, presentes y futuros, que tendrán que seguir pagando la deuda.
Esta es la tercera modificación del plan de ajuste. Si hubieran cumplido el primero, Gandia habría terminado de pagar la deuda en 2030. Luego presentaron una segunda ampliación hasta 2050, y ahora esta última, hasta 2070. Esto, en valenciano, se llama “patà i avant”. La pregunta es: ¿ese dinero extra que ahora tendrá el Gobierno, para qué se va a usar? ¿Para bajar impuestos? No, porque la letra pequeña de ese acuerdo dice que no se podrán bajar impuestos hasta 2070.
Es decir, hipotecan el futuro de la ciudad durante 12 legislaturas. Y ni siquiera es para amortizar deuda, sino para tener más liquidez, que acabarán destinando a lo que nos tienen acostumbrados: propaganda, enchufados, gastos superfluos… El capítulo de personal ha pasado del 18% al 34%. En una empresa eso sería quiebra.
- ¿No confía en que ese dinero se destine a inversiones reales?
Esa es una buena pregunta, y por eso en las dos anteriores modificaciones del plan de ajuste, el PP optó por una abstención responsable. Les dimos un voto de confianza. Dijimos: “Vamos a ver si usan ese dinero extra para beneficiar a la ciudad o al Gobierno”. ¿Y qué ha pasado? En las dos ocasiones, lo han destinado a beneficiar al Gobierno. No bajaron impuestos, no hicieron inversiones reales. Por eso, ahora, con esta tercera modificación, ya no les creemos. Esto de 2070 es una mala broma. Es simplemente negarse a asumir su responsabilidad y traspasarla a futuros gobiernos.
- Se anunció el centro de día en Sanxo Llop, con una inversión de 4 millones de euros gracias a la Diputación. El alcalde dijo: “Si una administración cierra la puerta, buscamos otra; si nos dicen que no, buscamos el sí”. ¿Por qué criticaron esta inversión, que es tan reclamada por la ciudadanía?
Precisamente por eso. Porque es una inversión necesaria, importantísima, que atiende a un sector muy vulnerable. Y jugar con las expectativas de las familias que tienen a su cargo personas con diversidad funcional me parece repugnante.
Este anuncio es el mismo que hicieron en octubre de 2019. Y en plena campaña de mayo de 2023, el alcalde volvió a anunciar que las obras se licitarían en un mes y que en 2025 el centro estaría funcionando. Era mentira. Y utilizar esa necesidad con fines electorales me parece indecente. No se puede hacer política así.
Es la tercera vez que hacen el mismo anuncio. Y la hemeroteca lo demuestra: es su peor enemigo. Pero además, no han explicado por qué se ha pasado de una residencia a un centro de día. El dinero que da la Diputación de Valencia, gobernada por el PP, es para una residencia, no para un centro de día. Y la diferencia es importante: una residencia tiene un coste mayor, sí, pero también responde a una necesidad mucho más urgente en Gandia, donde no hay plazas públicas suficientes.
Que no se entienda mal: el centro de día también es necesario, pero no han explicado el cambio. Y es inmoral que, dos días antes, estén diciendo que de la Generalitat no se puede esperar nada, y luego anuncien una inversión en la que la financiación la pone la Diputación (PP) y el personal la pone la Conselleria de Bienestar Social (PP). Además, no es solo una inversión puntual: es un servicio que se integra en la red pública, con financiación anual.
Por tanto, los verdaderos aliados de Gandia para que este centro salga adelante son la Diputación y la Generalitat gobernadas por el Partido Popular. Y sería deseable que el alcalde mostrara un poco más de lealtad institucional hacia ambas administraciones.

- Turismo: llegan hoteles, inversiones, se han anunciado buenos datos de ocupación…
Gandia tiene una gran fábrica de empleo —el sector turístico— que está cerrada diez meses al año. Ningún sector industrial puede permitirse eso: tener su «fábrica» cerrada casi todo el año y abrir solo dos meses.
Es cierto que los datos turísticos son positivos, pero no son mérito del gobierno local, sino que siguen la tendencia de la Comunidad Valenciana, de España y del ámbito internacional. Tras la pandemia, la gente busca experiencias y eso ha beneficiado al turismo, en general. Pero aquí en Gandia el problema es que el sector no tiene un aliado en el gobierno municipal. En los últimos años, no se ha impulsado ni una sola infraestructura propia para la playa de Gandia.
Y qué decir de ocurrencias como la «Playa del Metaverso» o convertir Gandia en ciudad referente del teletrabajo. Puro humo. Nada se ha consolidado. En el próximo Fitur, probablemente volverán a anunciar lo mismo.
Mientras tanto, los problemas reales del día a día siguen sin resolverse. Llevamos dos legislaturas esperando una licitación del transporte público que mejore la conexión entre Gandia, el Grau y la playa. Reivindicamos que la playa no es solo la primera línea, sino también la segunda, tercera, cuarta… hasta la séptima. Y hay calles en esas zonas que están en estado tercermundista. Eso también es turismo.
Tenemos que dejar de lado los discursos bonitos y empezar a actuar con hechos. Porque si no, todo queda en anuncios fantasmas. El ejemplo claro es el proyecto de los Tinglados, que ya es la cuarta o quinta vez que lo anuncian. Llevamos escuchando lo mismo desde la legislatura pasada y no se ha hecho nada.
En resumen: a nivel turístico, poco que celebrar. Más allá de unos buenos datos que responden a la tendencia nacional, seguimos con las mismas infraestructuras que cuando el Partido Popular dejó el gobierno en 2015. No se ha avanzado absolutamente en nada.
- Se ha intentado también poner en valor el campanario de la Colegiata, que se anunció como visitable, pero la Generalitat no paga el dinero prometido.
Ese tema se está trabajando, pero cuando las cosas se hacen mal desde el principio, pasa lo que pasa. El expresidente Ximo Puig prometió 300.000 euros, de los cuales solo se pagaron 150.000. Y lo más grave: no hay ningún convenio firmado ni documento que respalde ese compromiso. Desde el punto de vista administrativo, ahora se está tratando de ordenar todo eso. Sé que hay buena voluntad por parte de la Generalitat actual, porque lo he comentado con ellos directamente, y estoy convencido de que en el futuro se resolverá.
- Lo prometió Ximo Puig, pero el actual presidente, Carlos Mazón, también prometió esa inversión.
La diferencia es que nosotros sí cumplimos lo que prometemos y no dejamos a deber, como hizo Ximo Puig con la mitad de lo comprometido. En política hay que cumplir con hechos, no solo con promesas. No se puede anunciar algo para lo que no hay cobertura presupuestaria. Afortunadamente, ahora sí contamos con unos presupuestos aprobados de la Generalitat Valenciana, y estoy convencido de que podremos dar una solución efectiva a esta cuestión.

- Otro proyecto que sigue en el aire por la indefinición de sus usos es el del edificio de Correos. En otra entrevista, usted propuso instalar allí un campus universitario. Las últimas noticias apuntan a que la UPV ha presentado una propuesta para instalar allí algunas clases. ¿Cree que esta iniciativa tiene relación con su propuesta?
Sí, y me permite enlazar con la pregunta anterior. Ximo Puig y el Botànic prometieron que la Generalitat compraría el edificio de Correos, pero quien finalmente pagó fue el Gobierno del Partido Popular: 2,5 millones de euros. Así que, aunque lo anunció Puig, lo ejecutamos nosotros. Hoy el edificio ya forma parte del patrimonio de la Generalitat, y es en ese ámbito donde se debe decidir qué usos tendrá.
Yo siempre he defendido que ahí debe ubicarse un campus universitario de verdad. Y cuando hablo de campus, me refiero a formación reglada, con grados universitarios, clases diarias, y estudiantes presentes en el corazón de la ciudad. No me sirven centros culturales o extensiones sin actividad regular. Sería un error desaprovechar esta última gran oportunidad para revitalizar el centro histórico de Gandia.
Seguiré luchando por este proyecto, independientemente de qué universidad lo lidere. Lo importante es que se imparta formación universitaria reglada, que genere vida diaria, dinamice el comercio, la vivienda, y la actividad social del centro. La UPV, u otra universidad, pueden estar interesadas, pero lo que cuenta es el uso que se le dé.
Además, quiero recordar que el proyecto original del PSOE para ese edificio era instalar una sala de exposiciones y ampliar la biblioteca. Pero ya tenemos suficientes salas de exposiciones en Gandia. Lo que necesitamos en ese punto clave del casco histórico es un motor económico que genere actividad real.
- En las últimas semanas ha habido ataques al colectivo LGTBI, que desde su partido han condenado. En uno de los últimos casos, aparecía incluso la firma de Vox, que es un socio indispensable del PP en el gobierno de la Generalitat. Usted que estás también en Valencia, ¿le incomodan estos ataques en la relación que pueda tener con ellos?
A mí lo que me incomoda y me molesta profundamente es que, en pleno siglo XXI, haya indeseables que atenten contra los derechos humanos. Vox es otro partido, con sus propias ideas. Allá ellos con lo que piensen. Pero lo que a mí me preocupa —y me ocupa— es la defensa de la igualdad y de los derechos fundamentales de todas las personas, sin importar su orientación sexual o identidad de género.
Desde el Partido Popular hemos condenado estos ataques y los condenaremos siempre, tantas veces como haga falta. En la defensa de los derechos humanos debemos estar todos. Y quien no quiera estar, tendrá que explicar por qué no lo hace. Pero que quede claro: el PP va a estar en primera línea en esa batalla contra la intolerancia.
- Los últimos plenos del Ayuntamiento han sido especialmente duros. ¿Cree que ese tono es necesario?
Desde luego, no me parece aceptable que desde el Gobierno municipal se nos insulte constantemente, se nos atribuyan delitos, se nos acuse de ser asesinos, se nos llame inútiles, se revelen conversaciones privadas… Es absolutamente intolerable. Y todo eso contrasta con el discurso del alcalde, que habla de “pactos de ciudad” mientras permite que sus concejales actúen de forma completamente opuesta.
Si lo que buscan es una oposición sumisa, que no fiscalice, que no haga luz donde ellos prefieren oscuridad, conmigo se han equivocado. Ya lo dije en mi primer pleno como portavoz: se les acabó el recreo. Están gobernando mal y forman parte de un régimen que lleva 38 años instalado en Gandia, donde se han creado ciudadanos de primera y de segunda. Si estás en el canal del Partido Socialista, todo te va bien. Si no, todo son obstáculos. Yo estoy con quienes lo tienen más difícil, con esa Gandia real que no tiene los mismos derechos que los enchufados del sistema.
Eso sí, mi discurso podrá ser vehemente y fiscalizador, pero siempre irá acompañado de educación, respeto y cortesía parlamentaria. Siempre me regiré por esos principios. No me verán jamás insultar, ni acusar sin pruebas. Todo lo que digo está basado en hechos y documentos.
- ¿Hay fecha para el café que le propuso al alcalde?
No. No me ha devuelto la llamada, no me ha dicho nada. Ojalá fuera diferente. La primera vez que hablamos le ofrecí cinco proyectos de ciudad, pero no aceptó ninguno. Aun así, sigo dispuesto a hablar. Siempre he tenido ese ánimo.
Creo que esta ciudad se tiene que construir a base de consensos y sobre la base del acuerdo de los principales partidos de la ciudad, que son el Partido Popular y el Partido Socialista. Por eso no entiendo por qué el alcalde nos excluye de la Mesa de la vivienda o de ciertas informaciones relevantes. Yo le he dicho mil veces que me llame para lo que necesite. Respecto a gestiones de la Diputación o de la Generalitat no me ha llamado nunca. Yo hago mi camino. Cuando estoy en Valencia estoy trabajando por Gandia, desbloqueando cuestiones que son importantes para la ciudad, pero podríamos ir los dos juntos y creo que sería bueno y trasladaríamos un buen mensaje porque hay muchas cosas en las que podemos estar de acuerdo.
- Han dado un gran salto en redes sociales. ¿Por qué se está exponiendo más en redes?
Porque muchas veces, cuando vives en una ciudad donde hay un régimen político instalado desde hace 38 años, los canales de comunicación tradicionales están obstruidos. Creo que la voz de la oposición no puede estar silenciada. Si lo está, significa que algo no funciona bien en el sistema.
La pluralidad y la alternancia política son sanas. Y en ese sentido, las redes sociales nos dan libertad para trasladar nuestro mensaje. Además, hoy en día son el canal principal para determinados sectores, especialmente la gente joven. Es donde hay que estar, comunicando en el lenguaje que la gente utiliza y entiende. Igual que en su día fue la radio, hoy son las redes.
- «Parlem de Gandia», su nuevo podcast. ¿De dónde surge la idea?
En Gandia soy el primer político que lanza un podcast municipal: Parlem de Gandia. La idea nace de la necesidad de llegar a personas a las que muchas veces no conseguimos hacer llegar nuestro mensaje. Hay mucho trabajo que hacemos desde la política que la gente no conoce, y me parece fundamental poder compartirlo. Para mí, la política es vocacional, y me parece algo muy noble si se hace desde el servicio público. Me gustaría que la gente conociera todo lo que intentamos hacer para mejorar su vida.
Pero este podcast no nace solo para hablar yo, sino para escuchar. Queremos dar voz a esa Gandía real que no tiene acceso al despacho de la alcaldía, pero que tiene mucho que decir. Todos los días me cruzo con personas trabajadoras, nobles, profesionales en su ámbito, con mucho que aportar, y de las que se puede aprender muchísimo. Parlem de Gandía será eso: poca política y mucho de todo lo demás — sociedad, historia, comercio, turismo, deporte, juventud… lo que haga falta.
- El jueves 12 de junio celebran en Fomento «Impulsa Gandia».
“Impulsa Gandia”, un movimiento dirigido a la sociedad civil que busca activar la ciudad en áreas clave como la vivienda, la promoción económica y la seguridad ciudadana.
Los ponentes de esta primera sesión serán Marian Cano, Consellera de Innovación, Industria, Comercio y Turismo; Sebastián Fernández, Secretario Autonómico de Vivienda; y el Coordinador de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Valencia, José Vicente Herrera. En sus charlas, los ponentes abordarán temas de gran relevancia para la ciudad como la construcción de vivienda asequible en Gandia, la activación del turismo, industria y comercio local o cómo afrontar el incremento de criminalidad y la ocupacion ilegal en Gandia.
“Impulsa Gandia” nace como un movimiento que busca involucrar a la sociedad civil en la mejora de la ciudad y su progreso. Por esta razón, su nacimiento va más allá de las siglas, persiguiendo con ello una idea de progreso que trascienda ideologías y busque recuperar un sentimiento dormido: las ganas de impulsar Gandia.

- ¿Qué espera de los próximos dos años?
Sinceramente, del Gobierno espero poco, porque la dinámica en la que están instalados no ha cambiado. Creo que Gandia está secuestrada por el «clan de Gandia», y necesitamos acabar con ese régimen. Es el momento del cambio, de hacer cosas nuevas, de traer aire fresco.
Yo me pregunto: ¿qué puedo ofrecer yo?, ¿cómo puedo ayudar a que Gandíia avance? Y la respuesta está en construir un proyecto sólido, ambicioso, que genere esperanza y empatía. Y creo que lo estamos consiguiendo.
Estamos en la oposición, y claro que tenemos una labor fiscalizadora, pero eso no nos impide aportar ideas, construir futuro y ofrecer esperanza. Lo que espero del gobierno es poco. Lo que espero de mí mismo, de nuestro proyecto, es mucho: que siga creciendo, que sea cada vez más sólido, más amplio, que acoja a todas esas personas que no tienen carnet del Partido Socialista y que, por eso, están en desventaja frente a quienes llevan años viviendo del ayuntamiento.
Queremos construir una gran alternativa ciudadana, que vaya más allá de siglas, que trascienda incluso la ideología del Partido Popular, y que represente un verdadero proyecto de cambio para mayo de 2027.
