La subvención para la Colegiata de Gandia sigue sin llegar mientras el Consell acumula visitas sin avisar al gobierno local.
El proyecto de rehabilitación sigue esperando la ayuda comprometida por la Generalitat Valenciana. Las visitas institucionales sin presencia del ejecutivo local avivan la sensación de falta de compromiso real.
La Colegiata de Gandia continúa esperando una subvención de la Generalitat Valenciana que nunca termina de llegar. A pesar de las reiteradas promesas y de la importancia patrimonial e histórica del monumento, el Consell —en manos de PP y VOX desde 2023— todavía no ha desbloqueado ni un euro para apoyar la restauración del emblemático campanario.
Esta semana, una nueva visita institucional por parte de la Generalitat ha vuelto a generar malestar. La secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar, y el director general de Administración Local, José Antonio Redorat, acudieron a la Colegiata acompañados por el portavoz del PP en Gandia, Víctor Soler, y la concejala Mar Beltrán. Lo hicieron sin contar con ningún representante del gobierno municipal, que asegura no haber recibido aviso previo. El Ejecutivo local se enteró, literalmente, por la nota de prensa del propio PP.
Desde el Ayuntamiento de Gandia (PSPV-Compromís), se ha lamentado lo que consideran una nueva muestra de deslealtad institucional. La primera teniente de Alcaldía, Alicia Izquierdo, responsable de Patrimonio Histórico, expresó su preocupación por la falta de consignación presupuestaria en las cuentas de la Generalitat: “Nos han dejado fuera de las dos últimas convocatorias. El actual sistema de ayudas prioriza a municipios pequeños y, con estos criterios, Gandia siempre queda excluida”.
Por su parte, desde el PP se insiste en que el compromiso del presidente Carlos Mazón con la Colegiata sigue firme. Víctor Soler defendió que la reunión permitió avanzar en la búsqueda de soluciones, y responsabilizó al anterior Consell del Botànic por no dejar resuelto correctamente el procedimiento administrativo. También expresó su confianza en que la ayuda se materialice “a la mayor brevedad posible”.
El gobierno municipal, sin embargo, recuerda que la rehabilitación del campanario ha sido posible únicamente gracias a fondos propios y a la gestión del Ayuntamiento, sin apoyo autonómico. Y subraya que ya es la segunda visita institucional relacionada con la Colegiata en la que se les deja fuera, lo que refuerza la idea de que no se está actuando con la lealtad institucional que merece Gandia.
Así, la ciudad sigue a la espera. La Colegiata, símbolo del patrimonio local, necesita un respaldo claro por parte del gobierno autónomico, no solo en palabras, sino en hechos. Y muchos se preguntan ya si esta legislatura servirá para saldar por fin una deuda histórica o si Gandia volverá a quedar fuera de los planes reales del Consell.
