El Grup Scout Parpalló de Gandia vuelve a salir a la calle a hacer lo que mejor saben hacer: hacer del mundo un lugar un poco mejor, solidaridad en estado puro mezclada con un proyecto educativo que sirve tanto para su propios integrantes, niños y niñas desde los 9 hasta los 21 años, como para la sociedad en su conjunto. El pasado fin de semana, más de 70 personas, entre scouts, monitores, familiares y amigos, se apostaron a las puertas de algunos supermercados de la ciudad para organizar su ya tradicional recogida de alimentos.
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Y el éxito de la actividad fue rotundo. Recogieron kilos de productos de primera necesidad, tanto comida como de higiene personal, donados por decenas de vecinas y vecinos de Gandia que se acercaron sin reparos a las mesas instaladas a pie de calle para hacer su aportación. Todo un cargamento que fue a parar al Preventorio Infantil de Nuestra Señora del Amparo de Real de Gandia, que dirige desde hace años Juan Miguel Lloret. El propio director agradecía con sinceridad y emoción la acción: “Esta ayuda es increíble y nos ha llenado la despensa, al menos, hasta Navidad. Y comida que nos dan, comida que no compramos con lo que es dinero que podemos destinar a otras necesidades, así que mil gracias a los scouts, que un año más se han acordado de nosotros”.
Muchas instituciones sobreviven gracias a la voluntariedad de la sociedad, pero la elección del preventorio por parte del Grup Scout no es casual. “Ellos también son niños como nosotros, por eso nuestro trabajo es para ellos y ellas. Y así se lo explicamos a nuestros scouts para que valoren realmente la importancia de estas acciones, que conozcan otras realidades que son muy diferentes a las suyas y después, además, transmitan esos valores a su entorno”, explica Cruz Martí, coordinadora de grupo.
Juan Miguel Lloret coincide en la apreciación: “Yo también fui scout de niño y recuerdo todavía el lema ‘Siempre listos para servir’. Y es lo que hacen. Esta es una gran labor para el Preventorio pero, sin darnos cuenta, es una lección importantísima para ellos”. Ya lo decía Baden Powell, fundador del movimiento esculta: «Un scout debe hacer una buena acción por cortesía y buena voluntad, sin aceptar recompensa».
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Esta recogida de alimentos la organizan desde hace años, pero en esta ocasión tiene un componente añadido y es que la han hecho coincidir con una acción masiva convocada en toda la Comunidad Valenciana por parte de la Federación de Scouts Valencians, entidad que además se encargó de proporcionar a todas las agrupaciones geles, mascarillas y guantes para garantizar la seguridad de la actividad. Decenas de grupos como el Parpalló hicieron lo propio en sus pueblos y ciudades y cada uno escogió el lugar de destino de las donaciones. El propio presidente de la Federación, José Gómez, agradeció personalmente a cada uno de ellos la iniciativa: “Genial, sois grandes, eso es escultismo”, dijo.
Además, matiza Cruz Martí, “nunca lo hacemos en Navidad, porque en esa época siempre hay más ayudas, y el Preventorio tiene momentos con necesidades urgentes que hemos tratado de paliar en la medida de nuestras posibilidades. Aparte de esa ayuda que nosotros recogemos, también es importantísimo el mensaje que les transmitimos a nuestros chavales. Es un día súper bonito, porque trabajan en equipo, los mayores se encargan de los pequeños y de organizar la logística; se implican directamente con la sociedad y con sus familias, que se acercan a ver qué están haciendo; la gente lo valora y agradece muchísimo, porque se acercaban a las mesas y les daban la enhorabuena y las gracias por lo que estaban haciendo».
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Comercios y empresas se sumaron aportando productos, como la Farmacia Gavilá o Nicolás, propietario del Bar Cafetería Bon Estar. Otras personas «nos daban dinero y eran los pequeños los que entraban en los supermercados y escogían los productos. Y también los trabajadores y trabajadoras, que ya saben lo que están haciendo, muchas veces se hacían cargo de esa compra y contribuían. Eso les enriquece como personas, que al fin y al cabo, es de lo que tratamos los scouts”.
EL PREVENTORIO
El Preventorio Infantil de Nuestra Señora del Amparo de Real de Gandia es una residencia para niños de entre tres y trece años en la que actualmente viven unos 50 menores de lunes a viernes, al cargo de cuatro educadoras, y donde además asisten al colegio. El colegio está subvencionado por la Generalitat Valenciana, pero la residencia no recibe ayudas oficiales, sino que sobrevive gracias a las donaciones que recibe a través de su Fundación y del trabajo de sus voluntarios y voluntarias.
Sin embargo, también aquí la crisis sanitaria ha puesto patas arriba la organización y se ha llevado por delante ese voluntariado, que se ha visto limitado a la zona de cocinas. Pero para el cuidado de los menores, el Preventorio se ha visto obligado a contratar a dos educadoras más. “Siempre hemos tenido claro que los niños y niñas son lo primero. Nunca nos ha sobrado nada, pero nunca les ha falta nada. Pero esta situación de crisis sanitaria nos ha obligado a asumir unos gastos para cumplir todos los protocolos que perjudica nuestra caja, pero había que hacer ese gasto y, por supuesto, lo hemos hecho”.
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En un año complicado, el Preventorio continúa desarrollando su tarea y acogiendo a los menores que necesitan un lugar donde vivir y estar “lo mejor atendidos posible. Si tenemos necesidades urgentes, volveremos a hacer un llamamiento, porque aquí somos muy solidarios, la gente siempre responde. De hecho, el preventorio no sería nada sin colaboración de la comarca y del voluntariado y por ello siempre estaremos tremendamente agradecidos”.
